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35.- Gabriel Moris

Gabriel nos ha dejado. Los que hemos luchado para que se conozca la verdad y se haga justicia en el 11-M, siempre hemos sido atacados, hemos estado abandonados y a la intemperie. Pero ahí siempre estaba Gabriel, la voz de la conciencia, de nuestra conciencia, enseñándonos que no hay que desfallecer, que lo que hay que hacer debe hacerse con la cabeza bien alta, sin esperar otra recompensa que la satisfacción del bien cumplido.

El camino será ahora más arduo, más difícil, pero, afortunadamente, siempre tendremos el ejemplo y el recuerdo de Gabriel, que nos servirá, sin ninguna duda, de faro y asidero para perseverar en nuestro ser.

Mandamos un recuerdo especial y nuestras más profundas condolencias a Pilar, a sus hijos, nietos y demás familia.

De Gabriel, más que de nadie, se podrían decir esas palabras de Antonio Machado: era un hombre en el buen sentido de la palabra bueno.

Que Dios le acoja en su seno.

 

P.D.1.- Os envió el enlace del artículo que me han publicado en Libertad Digital sobre Gabriel:

https://www.libertaddigital.com/opinion/ignacio-lopez-bru/gabriel-moris-en-la-memoria-11-m-90373/

P.D. 2.- Os dejo también estas bellas palabras de nuestro contertulio Rafael (también conocido por Perasalo):

“Dios se ha llevado al mejor, Gabriel Moris. Le tenga en su gloria. Un hombre justo, creo que en el pleno sentido bíblico. Un hombre ejemplar, modelo para que cada uno saque lo mejor de sí mismo. Tanto dolor, en estos tiempos, parece inconcebible. Gabriel ha sido un alto ejemplo de fortaleza ante las adversidades. No nos podrán quitar el dolorido sentir. Que por su intercesión Dios se apiade de nosotros, y guarde especialmente a su querida familia.

(Perasalo)”

33.- APEZARENA Y EL 11-M – CUADRO JAÉN (II)

En el anterior artículo apareció uno de los nombres clave en el 11-M. El del Comisario General de Seguridad, Santiago Cuadro Jaén. Y decíamos que este personaje fue determinante en los escenarios en los que se jugó la partida de lo que iba -y lo que no iba a ser- el 11-M.

Para empezar, Cuadro Jaén fue el que dio la orden, en la mañana del día 11, de que todos los restos de explosivo y de los artefactos explosivos que se encontraran en los 12 focos de explosión de los trenes se llevaran a La Unidad Central de los Tedax, regentada por su subordinado Sánchez Manzano, en vez de a la sede de los Tedax de la Brigada Provincial de Madrid, Brigada cuyos efectivos estaban haciendo una labor concienzuda de búsqueda y recopilación, para después recomponer y averiguar en su sede qué tipo de artefacto fue el utilizado, y enviar las muestras de explosivo a los laboratorios de la Policía Científica.

Esta orden era anómala, como reveló en el juicio el Jefe de los Tedax de Madrid, Cáceres Vadillo: “«… esto no suele ser lo normal ya que normalmente se llevan al Grupo. (…). Hombre, lo normal es que lo hubiésemos llevado al Grupo, lo hubiésemos clasificado bien y, posteriormente, lo hubiésemos llevado a la Unidad. Pero si un ente superior como era el jefe de la Unidad y el Comisario General decide que se llevase directamente a la Unidad, nosotros cumplimos la orden»”.

Ya sabemos lo que ocurrió como consecuencia de esa orden atípica del “ente superior”:

  1. Desaparecieron todos los restos clasificados de los focos de explosión depositados en la Unidad Central, con excepción de 23 muestras que fueron posteriormente manipuladas transgrediéndose todos los protocolos policiales. Tampoco se analizó ningún resto de los trenes en el órgano competente, la Comisaría General de Policía Científica, excepto una muestra de polvo extintor sobre un foco de explosión…
  2. En 48 horas se destruyeron 9 vagones de tren siniestrados y se ocultó uno más hasta después del juicio.

Es decir, simple y llanamente, no se investigó el arma del crimen. En su lugar, como por ensalmo, “apareció” en una comisaría policial 18 horas después de los atentados, una mochila que tenía la sola función de sustituir a las verdaderas pruebas para contarnos la milonga de la Versión Oficial del 11-M. Una mochila anunciada, como una Buena Nueva (5 horas antes de que la descubrieran), por los Servicios de Información (o mejor, Desinformación) de la Cadena COPE, regentados por el periodista del Opus que encabeza esta serie de artículos: José Apezarena.

En definitiva, que el lugar del crimen -donde se encontraba el arma del crimen- mutó en 18 horas y pasó de los escenarios de las estaciones y las vías férreas al de una comisaría de policía de un barrio de arrabal, porque, no cabe duda, no hay como un recinto policial para descubrir en él los elementos de una investigación criminal: el arma y quién sabe qué más…

Pues bien, por la responsabilidad en este desaguisado del jefe de la Unidad Central de los Tedax, Sánchez Manzano, el abogado José María de Pablo, representando a una de las Asociaciones de Víctimas del 11-M, le interpuso una querella que, como todos sabemos, después de muchos avatares quedó en nada. Y lo que yo me pregunto es por qué De Pablo no amplió esa querella a su jefe, al Comisario General Santiago Cuadro Jaén (correligionario del Opus Dei como De Pablo y Apezarena), que fue la autoridad superior que ordenó a Caceres Vadillo enviar los restos de las explosiones  a la Unidad Central, donde más tarde se desvanecerían como por arte de birli birloque.

Se me podrá argüir que la responsabilidad primera era la del jefe de la Unidad, Manzano, y que, hasta que no se depurase ésta, no procedía el continuar subiendo en la escala. Y, en efecto, así se podría ver. Sin embargo, hay otras circunstancias, directamente relacionadas con la banalización -por no decir ocultamiento y destrucción- de las pruebas en la sede de la Unidad Central, que tocan directamente, en primera persona, al Comisario General Cuadro Jaén. Nos referimos al famoso y controvertido asunto de las informaciones que dio Cuadro Jaén a mediodía del día 11 sobre el tipo de explosivo utilizado en los atentados.

El lector recordará que toda la plana mayor de Interior estaba reunida a las 12:00 hrs del día 11 con el Secretario de Estado Astarloa, y el Subdirector Operativo de la Policía, Díaz-Pintado, llamó a Cuadro Jaén para que le informase urgentemente del tipo de explosivo utilizado en los atentados. Cuadro Jaén llamó entre las 12:45 y las 13:00 hrs, y según Díaz-Pintado, el comisario le dijo que “Titadyn con cordón detonante”, explosivos habitualmente utilizados por ETA de forma conjunta.

Pintado lo escribió en una libreta, y lo repitió en voz alta, lo cual oyeron todos los reunidos, como declararon en sede parlamentaria y judicial. Sin embargo, Cuadro Jaén negó en ambas sedes que hubiera dicho eso, que lo que le transmitió fue “dinamita con cordón detonante”.

La distinción no es baladí, porque refleja el cambiazo que se iba a producir en la investigación del 11-M, un par de horas después, sobre las 14:30. Ese es el momento en que se contó que salieron los primeros análisis en la Unidad Central de los Tedax de los 23 restos de explosivo, análisis de lo más sui generis pues decían que había estallado “una dinamita” -pero que no se podían saber los componentes- (falsedad fragrante), un hueco que se abrió sibilinamente para que horas más tarde entrara por la puerta falsa de la comisaría de Vallecas la célebre mochila, con la Goma 2 Eco (dinamita como el Titadyn) y la tarjeta de un móvil que llevó muy oportunamente a los sospechosos habituales: unos traficantes de origen magrebí, confidentes policiales, que se convirtieron en los cabezas de turco de lo que conocemos como la Versión Oficial del 11-M.

El comisario Cuadro Jaén se encontraba allí, a las 14:30, en la sede de los Tedax, esperando los resultados de esos análisis -según declaró en el la comisión parlamentaria y en el juicio-, aunque no faltaría algún mal pensado que sugiriera que estaría más bien dirigiendo la operación.

Pero volviendo a la información de Cuadro de las 12:45, esta tiene muy poca verosimilitud. En primer lugar, porque nunca, en ningún atentado anterior se asoció el “cordón detonante” a la dinamita, solo al Titadyn, Suena absurdo.

Por otro lado, Cuadro Jaén, en la Comisión Parlamentaria, justificó su información por la impresión que le transmitieron in situ los Tedax, «… por los daños que se producen en la estructura metálica de los vagones…, la forma de segar los hierros de la estructura metálica». Pero esto resulta más inverosímil todavía, porque Cuadro Jaén está en la estación de Atocha a las 10 de la mañana con el jefe de los Tedax de Madrid, Cáceres Vadillo, y éste, al igual que declararon el resto de los Tedax, al ver el destrozo de los vagones pensó en un explosivo de tipo militar, C3 o C4, no en una dinamita, como podía ser el Titadyn o la Goma 2 Eco: «… que tenían claro que no era Titadine porque este tipo de explosivo muerde, es decir, que no tiene corte limpio, en cambio un alto explosivo corta totalmente y una vez visto los resultados de las explosiones podía tratarse de un C3 o un C4, que es un alto explosivo que procede a cortar limpiamente». Por tanto, muy mal podía ampararse Cuadro en la información de los Tedax.

Pero la piedra de toque definitiva, que echa por la borda toda la Versión Oficial y pone en entredicho todas las manifestaciones de Cuadro Jaén, se produjo en la última sesión del juicio oral, en la sesión pericial, con la sorprendente declaración de la perito Tedax que hizo los primeros análisis de los restos de explosivo que se llevaron a primera a hora a la Unidad Central (como declaró, seguramente con intención, Sánchez Manzano). Le preguntaba un abogado de la Acusación (de Ángeles Pedraza) por una primera analítica realizada el día 11, y al preguntarle a la perito si estaba de acuerdo esta declaró:

PERITO TEDAX PN Nº 17.632: El día 11 por la mañana.

ABOGADO A. PEDRAZA: El día 11 por la mañana.

PERITO TEDAX nº 17.632: Y por la tarde, claro, pero bueno.

Ese “y por la tarde, claro”, se refiere a los análisis “basura” (hoy Trump diría fake analisys) que la Versión Oficial (V.O.) dice que fueron los primeros, a las 14:30, con lo cual está confirmando que son diferentes, y, consciente de que contradice a la V.O., añade ese significativo “pero bueno”.

El propio juez Bermúdez, sorprendido por la revelación, se hace eco de ella: :  ¿Alguna acusación más? Bien, vamos a interrumpir 30 minutos pero antes de eso, señora perito, una sola cuestión. Realizó usted el informe, ha dicho, el 11 de marzo por la mañana, y es por la tarde, o sea, el primer informe que se hace sobre… sobre los focos, y sobre las… los explosivos». Claramente, Bermúdez, con ese trabalenguas final acusa la gravedad de la declaración de la perito que ponía en solfa toda la V.O., y se escabulle, finalmente…

Esta revelación deja a los pies de los caballos, sobre todo, al Comisario General Cuadro Jaén, que era la máxima autoridad presencial a las 14:30, cuando se crea el gran bulo del análisis de los explosivos. Lo dicho por la perito contradice todas sus manifestaciones y echa un tupido manto de sospecha sobre su actuación en esa mañana.

Hay que tener en cuenta que a las 12:15 de la mañana, como declaró en la Comisión Sánchez Manzano, llegó a la Unidad Central, “con los restos de Atocha, que ya se incorporaron al laboratorio para análisis”. Díaz-Pintado le encargó a las 12:00 a Cuadro Jaén que le informara del explosivo, por lo que es de suponer que fue él el que le encargó a su subordinado Manzano que fuera a la Unidad a para transmitirle los resultados. Sabemos que Manzano habló con él desde la Unidad en cuanto llegó: “…estando allí me comunican que había aparecido una furgoneta en Alcalá de Henares. Me pongo en contacto con el comisario jefe y me dice que van los perros y que estamos a la espera de ver qué resultado”.

La cromatografía de capa fina que realizó la perito tarda de 20 a 30 minutos en manifestar todos los componentes de un explosivo como el Titadyne, por lo cual, cuando Cuadro llama a Díaz-Pintado, de 12:45 a las 13.00 hrs, y le dijo que había estallado “Titadyn con cordón detonante”, ya estaban sin ninguna duda los primeros resultados de los explosivos.

Es decir:

  1. Que se ocultaron los primeros resultados de los análisis de los restos de explosivo (la perito Tedax, con todo desparpajo, cuando le preguntaron en esa misma comparecencia si conservó la placa de siligel donde se plasmaban los resultados, contestó: “Evidentemente no”).
  2. Con toda probabilidad, esos resultados del laboratorio Tedax fue lo que transmitió Cuadro Jaén a Díaz-Pintado: “Titadyn con cordón detonante”
  3. Los análisis de las 14:30 fueron una cortina de humo destinada a desnaturalizar y ocultar los verdaderos análisis y dar un giro de 180º a la investigación del 11-M.

Y nos preguntamos. ¿Cómo con todos estos antecedentes, no hubo nadie que siguiera este hilo y sacara las vergüenzas, en sede judicial, a los responsables de este desaguisado? ¿Cómo en la pericial judicial, cuando el juez Bermúdez requiere si hay “alguna acusación más” que desee inquirir a la perito, cómo no acudieron en masa para despellejarla (literalmente), y resaltar urbi et orbe la gran estafa que la Instrucción judicial y policial nos había colado?

Entiendo que los abogados de las defensas que, como se ha contado en numerosos foros, en prensa y por personas muy cercanas a los entresijos y manejos de la asignación de abogados a los imputados, podrían haber sido buscados y puestos a disposición de los encausados por el CNI, entiendo que, en tal caso, dejaran pasar esa liebre. A la fuerza ahorcan…

¿Pero los abogados de la acusación? ¿Cómo se les pudo pasar este asunto capital?

Más difícil de entender el caso del abogado de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, José María de Pablo. Y es más difícil porque, como ya resalté en mi libro, De Pablo hizo en su -por otro lado muy interesante- libro sobre el 11-M, “La Cuarta Trama”, una de las afirmaciones más sorprendentes sobre este asunto. Así lo cuenta De Pablo:

«Tras una breve conversación, en la que Cuadro Jaén le informó de los primeros resultados de los análisis que la perito del laboratorio TEDAX estaba realizando a las primeras muestras recogidas de los focos de los trenes, Díaz-Pintado colgó el teléfono e informó en voz alta a los asistentes: “Me dice Cuadro Jaén que el laboratorio de los Tedax le acaba de confirmar que el explosivo es Titadyn con cordón detonante”».

Lo que relata De Pablo -y lo hace no una, sino dos veces (en las páginas 197 y 260 de su libro)-, es lo que nosotros hemos deducido que ocurrió partiendo de los hechos, y nos parece, por tanto, lo más verídico. Y si algo tenemos claro, después de seguir con minuciosidad el juicio oral, es que si de algo no pecaría nunca De Pablo es de imprudencia (en lenguaje coloquial se podría decir “que se la cogía con papel de fumar”), y jamás se le ocurriría afirmar nada que no pudiera probar.

Sin embargo, la pregunta es inevitable: ¿Cómo se pudo enterar De Pablo de esa conversación, con ese detalle, si ninguno de los actores de ese esperpento dijo nada parecido, ni en sede parlamentaria ni judicial? Díaz-Pintado nunca dijo que la información que le dio Cuadro proviniera del laboratorio de los Tedax, y mucho menos que “se lo acababan de confirmar”. Lo más que dijo, elucubrando (o protegiéndole….) fue que «algún Tedax… al preguntarle pudo decir Titadyn», amparando la inverosímil versión de Cuadro de que le dieron la información los Tedax en el lugar de los hechos, por la apariencia del daño en los trenes.

Desconocemos cuál pudo ser la fuente del abogado De Pablo. Lo que no entendemos es cómo sabiendo eso, y habiendo oído en el juicio oral cómo la perito desmentía a todos sus mandos revelando que los análisis se hicieron “por la mañana”, cómo no citó a su correligionario Cuadro Jaén -como poco en calidad de testigo- en ninguna de las vistas de las múltiples sesiones que se celebraron contra Sánchez-Manzano y la perito Tedax, todas ellas con él como abogado acusador.

No tenemos ni idea de por qué Cuadro se fue de rositas, y no queremos hacer ninguna suposición. Pero lamentamos que se haya perdido otra oportunidad única para intentar esclarecer los hechos del 11-M.

Quiero terminar este artículo (en el que, por cierto, apenas ha habido tiempo de dar entrada al protagonista de la serie, a José Apezarena), con una digresión. ¿Por qué hizo la perito Tedax esa revelación que ponía en entredicho a todos sus mandos, conociendo, como no podía ignorar, la que le podía caer encima por salirse del guion?

En mi opinión, se trata simple y llanamente de un “aviso para navegantes”. En esos momentos del juicio, la espada de Damocles de la Señora vendada se cernía sobre la cabeza de la perito Tedax con muchas probabilidades de hacerle una seria avería, y tengo para mí que no estaba muy dispuesta a comerse ella sola ese marrón. No sé por qué, me da la impresión que la respuesta que dio sobre si conservaba los análisis de los explosivos (“Evidentemente no”), ni era tan rotunda ni tan evidente…

Pero en fin, esto de los “avisos para navegantes” (quién sabe si la revelación de De Pablo sobre la conversación de Cuadro y Díaz-Pintado podría también considerarse uno más…), y su gran proliferación en cantidad y calidad, es una las cuestiones más curiosas e interesantes del 11-M, que merece un capítulo aparte que abordaremos en otra ocasión.

Por ahora seguiremos con nuestro hilo, tirando de la madeja…

Por cierto, recuerdo al lector que nosotros nunca hemos caído en el maniqueísmo -o trampa- de decir que porque en los trenes se hubiera utilizado Titadyn (probablemente unido a otro explosivo militar o al cordón detonante que consigue un mayor efecto destructor), nunca hemos dicho que los atentados los hubiera realizado ETA. Lo que sí decimos, y en esto sí estamos de acuerdo con el ex Director del CNI, Dezcallar, es que llevaban las “las señas de identidad”, de ETA, fuera ella o no la autora. “La firma” de ETA, en palabras de Dezcallar (vid aquí ).

Nos vemos en el próximo capítulo.

32.- APEZARENA, EL 11-M Y LA PERSECUCIÓN DE CASADO (I)

Por causas de fuerza mayor, llevaba cerca de dos años sin renovar las entradas de este blog.

Sin embargo, un reciente artículo del periodista José Apezarena, titulado “Cómo puede acabar el horizonte penal de Pablo Casado” (lo puedes ver aquí), me ha incitado a reanudar el roto hilo, interrumpido, precisamente, cuando iba a dedicar al citado periodista una serie de artículos por su papel en determinados pasajes del 11-M.

El título del artículo -sibilino y sinuoso- lo dice todo. Sólo le ha faltado añadir lo que se trasluce de los deseos del periodista -que no parecen diferir en nada con los de la jueza instructora del caso-, a saber: “como el rosario de la aurora”.

El citado artículo de su blog me incitó a responderle en su páginas, pero, para mi sorpresa -o quizás no tanta-, no se publicó mi respuesta porque, a pesar de los cambios que fui introduciendo, siempre aparecía el mismo mensaje: “Tu comentario tiene palabras no permitidas”.

Reproduzco, a continuación, sin más dilación, la respuesta que le dirigí infructuosamente:

“Todo lo que le está ocurriendo a Casado, como lo que le está ocurriendo al PP, lo ha explicado muy bien Jaime Mayor Oreja en reciente artículo (ver aquí), donde describe el Acuerdo Marco del PSOE con ETA y los nacionalismos, desde 2004, para marginar al PP y cambiar el rumbo de la nación española, esto es, destruirla.

Lo que siempre evita Don Jaime, sin embargo, es reconocer que la condición necesaria para llevar a cabo ese proyecto letal fue el 11-M. Y la mejor muestra de que esto es así lo tenemos en este artículo del Sr. Apezarena, donde da entrada al abogado José María de Pablo, ambos destacados personajes en muchos pasajes posteriores -algunos casi inmediatos- al 11-M.

Como descubrí al poder hacerme con la secuestrada hemeroteca de la COPE de la que él era director de información el 11 de Marzo de 2004, Apezarena, por medio de su responsable de Interior, Juan Baño, anunció ni más ni menos que la prueba fundamental del 11-M, sin la cual no había 11-M: LA MOCHILA DE VALLECAS, y la anunció, con pelos y señales, 5 horas antes de que se descubriera en la Comisaría de Vallecas. La prueba más clara, esta sí, de que la famosa mochila es una prueba pre-constituida

Hace más de un año, en este mismo foro, le pregunté al Sr. Apezarena cómo se pudo enterar 5 horas antes de una prueba tan capital para el devenir del 11-M, asunto que, por si no hubiera otros mil motivos para desecharla, la convertían claramente en fraudulenta…

Desgraciadamente, no sólo no obtuve respuesta de mi interlocutor, sino que el Sr. Apezarena eliminó de su blog mi post, algo que, mucho me temo, le puede ocurrir de nuevo al que ahora estoy escribiendo, aunque nada me gustaría más que recibir satisfacción de mi petición, recibiendo una respuesta del Sr. Apezarena que nos dé luz sobre la inaudita “anunciación” de una prueba que tenía que aparecer 5 horas después.

En cuanto al abogado De Pablo, fue un destacado abogado de las víctimas en el 11-M, muy mediático y de los que fue encasillado -como al que esto escribe- en la trama de los creadores de “las teorías de la conspiración del 11-M”, entre otras razones por su libro “La Cuarta Trama”.

Si embargo, el hecho es que a pesar de los variados recursos y querellas de De Pablo, principalmente con el asunto del jefe los Tedax Sánchez Manzano, todas ellas quedaron en nada. Y yo me pregunto por qué quedó siempre fuera del foco inquisidor de De Pablo el todopoderoso Comisario General Santiago Cuadro Jaén, el jefe de Sánchez Manzano, la persona que tuvo más relevancia, mando y presencia en todas las decisiones que desembocaron en la destrucción de las verdaderas pruebas del 11-M: los restos de los focos de explosión de los trenes y los propios trenes, así como en la aparición de la fraudulenta prueba “oficial” fundamental: la mochila de Vallecas. En todos esos escenarios la presencia de Cuadro Jaén fue determinante, con los funestos resultados que hoy conocemos.

No sé si tendrá algo que ver con esto el hecho de que Cuadro Jaén compartiera, y comparta, con De Pablo, su adscripción al Opus Dei, pertenencia que también les une al Sr. Apezarena, un destacado exponente de la Obra. Pero sea como sea, lo que es altamente significativo son la cantidad de cosas que ocurrieron en todo lo relacionado con el 11-M que han quedado sin explicar, y que han tenido como protagonistas a personas vinculadas al Opus Dei.

La gente en España tiene la falsa idea de que el OpusDei representa a esa derecha “rancia” defensora de la Unidad de España, y, muy probablemente, tenga razón en lo primero, pero nada más alejado de la realidad que lo segundo, empezando por el mandamás, el prelado Ocariz, continuando por el mandamás en España, el Vicario Regional Ramón Herrando Prat de la Riba (nieto del creador del separatismo catalán y el odio a España), pasando necesariamente por el personaje económico más poderoso en la política española (como le confesó un altísimo banquero a Casimiro García Abadillo), Isidro Fainé, el presidente de la Caixa, el gran financiador del separatismo (Omnium Cultural, ANC…) y el principal promotor del objetivo final de la oligarquía económica catalana: el REFORMATORIO CONSTITUCIONAL que he descrito ampliamente en estos años (ver este artículo y siguientes del blog), que daría la Supremacía de Cataluña sobre el resto de España en una relación de vasallaje de la segunda con respecto a la primera, sin vuelta atrás, algo a lo que, en parte, apunta  ahora en su artículo Mayor Oreja.

No es ningún secreto la inquina que le profesan numerosos políticos y periodistas afines al Opus Dei a José María Aznar, así como a ese denostado PP que ha defendido sin ambages a las Víctimas del Terrorismo y la Unidad de España, y que ahora parece renacer, como el ave Fénix, con la aparición de Casado en la escena nacional.

Por todo ello, como decíamos al principio, no es de extrañar que tanto el Sr. Apezarena, como el abogado De Pablo, aparentando defender en parte a Casado, deslicen de esa manera capciosa su culpabilidad, haciéndose eco de lo fundamental de esa vergonzante instrucción de la jueza, que consiste básicamente -como si estuviéramos en un proceso judicial de corte soviético- en que Casado demuestre su inocencia…

Retomando el principio, en Marzo de 2004 se llevó a cabo el crimen de lesa majestad del 11-M, para cambiar el rumbo de España y hacerla encallar en el estado terminal en que ahora nos encontramos. Había que destruir a España, y, por tanto, era necesario destruir al único partido que la defendía.

Es las tantas veces glosada “boutade” de Thomas de Quincey en su obra “El crimen tomado como una de las bellas artes”:  “los asesinos empiezan matando viejecitas y terminan no asistiendo a la misa dominical…”

¿Cómo se va a permitir que después del 11-M venga un recién venido como Casado a arruinarles la partida…?”

Hasta aquí mi infructuoso post al Sr. Apezarena. Me pregunto qué extrañas palabras serán esas “no permitidas” para impedir la publicación de mi post, aunque -tengo la sospecha- quizás no sean las palabras sino el que suscribe el que, a lo mejor, no está permitido en ese blog, como ya me ha ocurrido en una anterior ocasión, en que le hice las mismas preguntas que ahora.

Y es que ahí está el quid de la cuestión. He descrito en profundidad todo ello en mi libro y en un artículo de mi blog sobre la FONOTECA DE LA COPE (lo puedes ver aquí), y a ello me remito.

Pues bien, tengo la plena convicción, si no la certeza, de que si el Sr. Apezarena -junto a Juan Baño- contestara a esta sencilla pregunta que le hacía al final del artículo citado (¿Quién os dijo que en una de las mochilas que no había explotado había aparecido un teléfono móvil?”), estaríamos más cerca que nunca de saber qué es lo que de verdad ocurrió en el 11-M.

Y estaríamos más cerca porque eso nos llevaría a esas extrañas y socorridas fuentes de la lucha antiterrorista que le suministraron la información; y, de ahí, más que probablemente, a quién colocó criminalmente esa oportuna mochila (que después mutó en bolsa) en la Comisaría de Vallecas, 15 horas después de los atentados; lo cual nos llevaría a los autores intelectuales de la suplantación de los verdaderos atentados del 11-M. Y todo esto tendría como resultado el conocer por qué se llevó a cabo ese fraude -incalificable moralmente, no así penalmente- de la Versión Oficial (VO) del 11-M y, como consecuencia de todo ello, a los verdaderos autores -materiales e intelectuales-, a los que la VO ocultó.

Casi nada. El lector puede imaginarse que antes de que ninguno de estos pasos pudiera darse se desataría un vendaval que dejarían las vísperas sicilianas en un juego de niños. Esa es una de las principales razones, no la única, por las que se mantiene ese muro de silencio alrededor del 11-M. Lo cual, no obsta para que, si hubiera un estado de derecho no coaccionado, la Fiscalía actuara de oficio y citara a declarar a los mencionados periodistas para que dieran razón de por qué “anunciaron” la mochila a las 9 de la noche del día 11 (Juan Baño, lo puedes oír aquí), y a las 23:00 del mismo día (José Apezarena, lo puedes oír aquí), cuando, según consta en la Instrucción y la Sentencia del 11-M, la mochila la descubrió en la comisaría de Vallecas la policía nº 88.163, entre la 1:30 y la 1:45 de la madrugada del día 12, al hacer la inspección de los efectos de las víctimas de la estación de El Pozo.

Si se diera tal circunstancia -lo cual no deja de ser, desgraciadamente, un desiderátum-, no me imagino al Sr. Apezarena ni al Sr. Baño resistiéndose a facilitar esa información, alegando, p.ej.-, secreto profesional, porque se trataría, en tal caso, de seguir manteniendo en la oscuridad el origen del mayor crimen de Estado de nuestra historia.

Es más. Estoy convencido de que si el Sr. Apezarena no era consciente -algo que desconozco- de lo que significaba anunciar el arma del crimen antes de que se descubriera, después de leer mi libro, de leer los posts que le dirigí en su blog y que me censuró, así como el contenido de mi artículo sobre la FONOTECA DE LA COPE -y este mismo-, ya no tendrá ninguna duda de que quien les dijo que “en una mochila que no ha explotado ha aparecido un teléfono móvil” tiene una relación directa, de causa a efecto, con la aparición de la mochila en la Comisaría de Vallecas. Y en tal caso, me resulta difícil creer que el Sr. Apezarena no diera voluntariamente un paso adelante y prestara toda su colaboración con la justicia para esclarecer la verdad sobre el arma del crimen del 11-M. Sobre todo, porque el Sr. Apezarena es un ferviente creyente que tendrá, sin duda, como divisa ese distintivo evangélico universal: “LA VERDAD NOS HARÁ LIBRES”.

Sin embargo, tampoco quiero pecar de optimismo. La censura de mis posts no parece compadecerse con mis deseos. Y mucho menos un hecho más capital: la censura y ocultación de la FONOTECA DE LA COPE de los días 11 de Marzo de 2014 y posteriores. Hay que reparar en que el Sr. Apezarena era director de Información de la Cadena episcopal, y tenía, por tanto, la máxima facultad sobre la conservación -o arrumbamiento- de la Fonoteca. Su reacción a los posts que le dirigí en su blog, censurándolos, me induce a pensar que no debió de ser ajeno a esa monumental distracción de la hemeroteca.

En esos años (2006-2010) en que participaba activamente en la investigación paralela del 11-M (tan odiada por el Fiscal Zaragoza y otros aprendices de Inquisidor), siempre me inquietó ese silencio de la COPE sobre el 11-M. Se la pedí a personas cercanas a  Federico Jiménez Losantos, como nuestro principal mentor en la investigación, Luis del Pino, pero ambos periodistas fueron defenestrados sin que Luis pudiera hacerse con la inasequible Fonoteca. Todo ello reforzó mi idea de que ahí había un gatazo encerrado.

Recurrí, entonces, a otros medios -que por discreción no puedo revelar- y, por fin, pude hacerme con la ansiada Fonoteca. Cuál no fue mi sorpresa cuando llegué a las 9 de la noche y escuché a Juan Baño, y dos horas después a José Apezarena. Entendí, entonces, perfectamente, por qué se había mantenido en el anonimato de las ondas esa bomba de relojería, que podría activarse a poco que hubiera una justicia en España digna de ese nombre.

Pedí permiso a la cadena episcopal para publicarla en mi blog, pero recibí la callada por respuesta. Lo cual no impidió que diera publicidad de lo fundamental en mi libro y en este blog. Desgraciadamente, sin la repercusión -mediática, política y penal- que debería haber tenido. Pero, si tenemos en cuenta lo que supone de vergüenza nacional haber tenido una Sentencia como la que nos depositó el juez Gómez Bermúdez y sus dos comilitones (en connivencia con todas la instituciones del Estado), es vana pretensión  que se reabra de nuevo la causa para que se haga de verdad justicia a las víctimas del 11-M, que son las que lo sufrieron y todos los españoles dignos de ese nombre.

España cayó en la ignominia, y desde entonces no hacemos sino arrastrarnos por el fango.

Pero yo iba a hablar de la persecución de Pablo Casado, y me he quedado de nuevo atrapado, como en la película del Angel Exterminador, en las procelosas aguas del 11-M. Pero es que esto no es casualidad. Si Mayor Oreja decía al comienzo de su artículo citado: Todo, absolutamente todo lo que está sucediendo en términos políticos en España no puede sorprendernos, porque nada de lo que sucede es fruto de la casualidad y del azar; y sitúa Don Jaime el origen en el año 2004, con mucha más propiedad podemos decir que el detonante de todo ello es el 11-M. Porque todo lo que esta sucediendo en términos políticos en España desde el 11-M es 11-M.

Y por eso no es ninguna casualidad que quien arremata contra Pablo Casado sean unas personas tan significadas, por diferentes motivos, en el 11-M. Pero eso lo dejaremos para un próximo artículo.

31.- ¿QUIÉN COLOCÓ LA MOCHILA DE VALLECAS?

En vísperas del 13 Aniversario del 11-M diversas noticias han invadido los medios de comunicación. Algunas pueden tener un efecto positivo, aunque con casi plena seguridad no vaya más allá de espolear la conciencia de una sociedad anestesiada y confundida, como es el video ampliamente publicitado de Cyrille Martin (ver aquí).  La que me trae a escribir estas líneas es lo que se ha filtrado por el periodista Fernando Lázaro del diario El Mundo (la puedes leer aquí) sobre el indigesto informe de esa especie Brigada de Asuntos Internos creada por el Director Adjunto Operativo (DAO) de la policía, Eugenio Pino, el nº 2 de ministro del Opus Dei Fernández Díaz.

En el informe se aparenta criticar la actuación policial en todo lo relacionado con la mochila de Vallecas, “admitiendo fallos en la cadena de custodia”, pero lo que hace, en realidad, es reproducir punto por punto toda la farsa de lo que el juez Bermúdez denominó “extravagante periplo” de los efectos de las víctimas de El Pozo. Ese extravagante periplo, como demostré en mi libro, y más claramente en este blog, fue toda una operación de ingeniería mediático-policial-judicial que se llevó a cabo del 6 al 15 de Marzo de 2006, para suplantar los auténticos testimonios que se produjeron en el inicio de la Instrucción, y que claramente manifiestan -estos últimos-que la mochila que llegó a la comisaría de Vallecas no venía disimulada e inadvertida en un enorme bolsón que contenía diversos efectos (como pretende la Versión Oficial), sino que fue llevada directamente a la Comisaría suelta en un vehículo policial, de manera independiente, por policías muy determinados, pero desconocidos, porque no se ha querido investigar.

Eran varios los testimonios de peso, todos ellos en los primeros días posteriores al atentado, que avalaban estos hechos, que nunca adquirieron el rango de Versión Oficial porque, evidentemente, era una bomba de relojería que no solo hubiera anulado la prueba, sino que habría tenido como consecuencia que judicialmente se abriera una pieza separada para averiguar de donde venía esa mochila y quién la habría mandado colocar.

Lo he contado todo esto en la entrada segunda de este blog (ver aquí), y lo reproduzco al final de este artículo, porque creo que es una de las aportaciones fundamentales que hice en el análisis de la falsa mochila en mi libro, aportación tan importante -e ignorada- como esa otra que hice sobre el anuncio de la existencia de la mochila en el programa de la COPE de José Apazarena ¡¡¡cinco horas antes de que la descubrieran los policías de Vallecas!!! (ver aquí)

Lo que me me resulta inconcebible –o quizás no tanto- es que a estas alturas la policía nos quiera tomar el pelo con estos jueguecitos de asuntos internos, cuando tienen en mi libro, y en todo lo que se ha escrito por los grandes investigadores del 11-M, una auténtica AUDITORÍA externa que pone en solfa, no “tres momentos”, como destacan en el Informe de la BARC, sino todos los momentos de una Instrucción y una Investigación intoxicadora y falsa, que no otra cosa es la Versión Oficial.

Pero está claro que el informe de la BARC no buscaba la verdad, sino otra cosa muy diferente. La clave está en este mensaje, aviso para navegantes:

El informe concluye que se ha documentado la actuación de más de 70 miembros del Cuerpo Nacional de Policía en los diversos escenarios en los que estuvo la bolsa del artefacto. Pero que «únicamente ha quedado registrada la entrega voluntaria de ADN para cotejo por parte de cinco de ellos. Sigue anónimo el perfil genético encontrado en el asa de la bolsa que contenía el artefacto», advierten los especialistas policiales.

No me cabe duda que ahí se encuentra una amenaza muy velada (“vamos a no hacernos daño…”), porque es más que probable que en uno de esos “70 miembros” se encontrara el perfil genético de quien colocó la mochila en la comisaría de Vallecas. Así se las gastan nuestras Fuerzas de Seguridad. Sencillamente indecente…

Tampoco es concebible –o quizás, también, no tanto- que el diario El Mundo sirva de nuevo de vehículo y señuelo para colarnos los indigestos engrudos de una ingeniería emanada de las Cloacas para tapar la Verdad de lo que ocurrió en el 11-M. En el artículo que reproduzco a continuación fui algo benévolo con la actuación de El Mundo. Hoy, no tengo más remedio que decir, a la vista de lo que ocurrió en Marzo de 2006, que, o se la colaron a El Mundo, o El Mundo nos la coló a todos sus seguidores. Pero fuera una u otra cosa, la Versión Oficial de los Hechos no habría prosperado en toda su extensión sin los oficios de lo que antaño se dio a conocer como “nuestro periódico”, con las excepciones que todos conocemos, especialmente la de Fernando Múgica (q.e.p.d.).

La sombra de las Cloacas es alargada…

2.- “EL MUNDO” Y EL 11-M (I) – Los periplos extravagantes y bastardos

Varios amigos en Facebook y en Twitter me han preguntado sobre si hubo boicot a “Las Cloacas del 11-M”, y el por qué del estruendoso silencio de El Mundo, que no le dio ninguna cobertura mediática, hermanándose en esto con El País.

Sobre la primera pregunta la respuesta es clara. Lo hubo. Pero para ese expediente no hacían falta admoniciones ni consignas. El instinto de conservación prevalente en el gremio editorial, de distribución y de la mayoría de los medios de comunicación ha agudizado de tal manera esa disposición ancilar de agradar los oídos de los que depende la propia supervivencia -por vía de la subvención-, que hace innecesaria cualquier medida disuasoria.

En cuanto a El Mundo, su hermetismo tiene más difícil explicación. En primer lugar, porque en mi libro el periódico –el que era “nuestro” periódico- tiene un papel estelar y se le rinde, sin escatimar elogios, el tributo que se le debe por su papel primordial en la búsqueda de la Verdad del 11-M. Sin embargo, el elogio no estuvo reñido con la discrepancia, cuando esta se imponía para que la verdad prevaleciera. Dos fueron, principalmente, los frentes en los que mostré mi divergencia con los planteamientos de El Mundo: en un asunto de la mochila de Vallecas y en la tan traída Teoría de la Colaboración ETA-Islam. Vayamos con el primero.

Son muchas las aportaciones fundamentales del periódico en la demostración de la falsedad de la mochila de Vallecas. Sin embargo, una de ellas, precisamente la más sonada, sirvió para todo lo contrario, para apuntalar la falsa Versión Oficial (V.O.). Nos referimos a la famosa exclusiva que sacó Casimiro García-Abadillo el 6 de Marzo de 2006, en la que daba entrada al singular inspector de Policía al cargo de los efectos de las víctimas en la estación de El Pozo, Miguel Ángel Álvarez Álvarez, en la que con gran altisonancia declaraba que “no descartaba” que se hubiera dado un “cambiazo” a la mochila de Vallecas (“Las Cloacas del 11-M”, cap. XVVII). Igualmente, en la crónica se presentaba como víctima de una cúpula policial politizada y sectaria que atribuía sus denuncias a un “ánimo de venganza al no haber conseguido su propósito de lograr una cruz pensionada”.

Todos estos elementos le convertían en un adalid de la “conspiranoia”, lo cual tenía la ventaja de que cualquier posterior declaración del inspector podría encontrar en el público más crítico con la V.O. una receptividad que podría anular las señales de alarma para distinguir a los gatos de las eventuales liebres que les quisieren vender. Y es eso, exactamente, lo que ocurrió en los días posteriores a la sensacional noticia: que se coló uno de los engrudos más indigestos con los que construyó el malsano edificio de la V.O. El principal ingrediente del engrudo fue la deposición del inspector ante el juez Del Olmo, que lo llamó tres días después, el 9 de Marzo de 2006, en la que –podría decirse- debió de salir de un trastorno amnésico transitorio y recuperó de una manera inaudita la memoria; un caso muy generalizado en el 11-M, en el que las segundas o terceras declaraciones de muchos testigos, uno, dos o tres años después, completaban, si no rectificaban las anteriores, todas ellas apuntalando y rellenando las fallas del tambaleante edificio de la V.O.

En el caso que nos ocupa, Álvarez añadió un detalle que había omitido en su declaración anterior de Octubre de 2004, cuando estaba muy cercano a los hechos. En esta ocasión dijo que reconoció haber visto en la estación de El Pozo la “bolsa de deportes” que las cadenas de televisión habían mostrado a los pocos días de los atentados, porque el trabajador del Selur que estaba introduciendo las pertenencias de las víctimas en bolsones, “al intentar introducir la bolsa de deportes, al observar el peso excesivo de la misma decidió introducirla en un bolsón de basura vació para no desgarrar o desprenderlo”.  

Ya hemos demostrado ampliamente la inverosimilitud de esta declaración, y la imposibilidad de que a los Tedax se les hubiera colado una bolsa que pesaba 11 kg, habiendo tenido, además, que desactivar una mochila-trampa en la misma estación, como manifestó El inspector Cáceres Vadillo. Pero en el 11-M colaba todo lo tenía que colar, y esto no fue la excepción, sino uno de los más destacados ejemplos.

Aquí, de lo que se trataba, era de rellenar las lagunas que presentaba la investigación, y una de las principales era que nadie había visto la mochila en los trenes ni en la estación. La declaración tardía de Alvarez sirvió para añadir un nuevo eslabón: el haberla detectado en la estación de El Pozo. En los trenes habría que esperar un poco más, en concreto a Octubre del año siguiente, 2007, y en este caso contaríamos con un único testigo, un testigo excepcional, si no mayestático, nada menos que el juez Gómez-Bermúdez, que en la Sentencia de la Audiencia Nacional –y en esto secundado por sus dos acólitos- declaró urbi et orbi –aunque ni en el juicio ni en los casi 100.000 folios del sumario conste ningún otro testimonio que lo avale- que la mochila/bolsa de Vallecas se encontraba en el “piso inferior del vagón segundo” del tren de El Pozo, asunto que ya comenté en tono jocoso en el cap. 18.1. El mejor testigo el juez.

Pero estábamos con Álvarez. Para embrollar y despistar más al personal, ocurrió después el famoso escándalo de que no reconocía la bolsa que le enseñaron, que resultó ser una copia y que Sánchez Manzano tenía la original. Todo un “trapo” al que embistió Abadillo (EL Mundo, 05-05-2006) arguyendo que la prueba quedaba “invalidada” por ese motivo, cuando, la reconociera o no, no tenía ninguna validez por el mero de hecho de no haber abierto en El Pozo la bolsa y ver cuál era su contenido.

Toda esta complicada escenificación no impidió lo fundamental: que tanto Del Olmo como el Tribunal la dieran por válida, como así ocurrió. Aunque el inspector no fue llamado a declarar en el juicio oral (quizás alguien que conocía el género influyera en los abogados de las acusaciones particulares para que no le llamaran a testificar y embrollara más el patio…), este inconveniente no presentó mayores problemas, porque el testigo de la Versión 2.0. fue recogido por los dos policías que encontraron la mochila –o bolsa- en su comisaría, la de Vallecas. Ya he relatado en el cap. XIX las inverosímiles coincidencias de estas declaraciones con las de su jefe el inspector Álvarez, y el cúmulo de contradicciones de estos testimonios que podrían elevar la cotización de la V.O. a la categoría del bono-basura. Y cómo los jueces de la Audiencia dieron a la Versión 2.0. de Álvarez plena carta de naturaleza, añadiendo incluso algunos ingredientes de su cosecha para apuntarla (cap. 19.2.).

Pero el testimonio tardío de Álvarez no sólo sirvió para situar la mochila en El Pozo. También fue el pistoletazo de salida para la construcción ex novo de la Versión Oficial en todo lo que atañe al transporte de los efectos de las víctimas entre los que, supuestamente, se encontraba la mochila/bolsa. El inspector declaró, en primer lugar, que “que todo lo recogido en la Estación se introdujo en dos furgonetas que saldrían de la estación sobre las 15:30”, y que estas furgonetas fueron mandadas al IFEMA, donde las descargaron durante cuatro horas antes de recalar finalmente en la Comisaría de Vallecas, manifestaciones inciertas, como se verá. En segundo lugar, que ninguno de los bolsones había sido “manipulado” ni presentaban la menor “anomalía”, con lo que validaba la custodia de los efectos que tres días antes había puesto en solfa.

Una vez planteada la cuestión, ya sólo faltaba el barullo, la avalancha de testimonios que lo ratificara. Es lo que ocurrió seis días después, el 15 de Marzo, con las declaraciones de la mayoría –no todos, sino los más escogidos- de funcionarios policiales que intervinieron en lo que el juez Bermúdez denominó el “extravagante periplo” –probablemente para sugerir, con su natural desparpajo y endiosamiento, que aunque “tragara” a él no se la daban con queso (cap. XV).

Todo lo que ocurrió en esos días de Marzo, que podríamos denominar como “ingeniería procesal”, tenía no sólo un objetivo “constructivo”. La nueva edificación pretendía también, o quizás principalmente, ocultar los elementos ya existentes en el Sumario que apuntaban en un sentido contrario a lo que se estaba deponiendo. En concreto, no se llamó a declarar –ni se les citó a juicio como testigos- a los dos funcionarios que ya el 1 de Julio de 2004 manifestaron haber hecho más viajes a EL Pozo que los que contó dos años después el inspector, y que, además, en los segundos viajes –sobre las 17:30- llevaron efectos de las víctimas directamente desde El Pozo a la comisaría de Vallecas sin pasar por el IFEMA. Estos testimonios, los primeros, fueron coincidentes con otros tres: el de la SER, el del jefe Superior de Policía de Madrid, Fernández Rancaño, y el del Tedax Pedro, que fue el que llegó a las 2:00 a la estación de El Pozo a desactivar la mochila. Todos ellos relataron que la mochila fue directamente, -suelta, no dentro de ningún bolsón- de El Pozo a la comisaría, perfectamente identificada. Así lo contó Pedro: «Por lo que los compañeros de comisaría me manifestaron, me dijeron taxativamente que venía de El Pozo… y me hicieron esa afirmación “pues la hemos metido de cualquier manera en el maletero” pensando que era un bolso convencional pero en realidad era la bomba, y me dijeron que venía de la estación de El Pozo».

Estos viajes, los auténticos, de la mochila, es lo que denominé en el, para mí fundamental, cap. XVI como “periplos bastardos”, por haber sido excluidos e ignorados, como los hijos naturales de la realeza.

Pero siguiendo con el Tedax Pedro, nos estamos refiriendo al testigo de “referencia” más importante de todos. La Ley Procesal, en su art. 710, es clara en lo que atañe a estos testigos: “Los testigos expresarán la razón de su dicho y, si fueren de referencia, precisarán el origen de la noticia, designando con su nombre y apellido, o con las señas con que fuere conocida, a la persona que se la hubiere comunicado”.

¿Por qué el juez de Instrucción y el Tribunal, como lo exigía la ley, no llamaron al Tedax Pedro –y a Fernández Rancaño- para saber qué funcionarios de la comisaría de Vallecas fueron los que dijeron eso? ¿Cómo se les pudo escapar a los abogados de las defensas –estos, según se cuenta, escogidos por el CNI- y de las acusaciones lo que podría haber demostrado el verdadero origen de la mochila? ¿Se montó todo el guirigay de Marzo de 2006, excluyendo del juicio todos estos testimonios contradictorios de los “periplos bastardos”,  para evitar lo que hubiera supuesto la eliminación de la mochila de Vallecas como prueba de cargo, o quizás algo aun más peligroso para la V.O.?

Fuera lo que fuese, lo que no cabe duda es que la gran primicia de Casimiro García Abadillo, al que creo ajeno a esos tejemanejes, fue el primer peldaño para desactivar esa bomba de relojería. Aún recuerdo una ocasión, en mi época de Peón Negro, a finales de Diciembre no sé si de 2010, en que fui invitado entre el público a una sesión sobre el 11-M en Veo7. Participaban, con Carlos Cuesta, Antonio Iglesias, Fernando Múgica, Casimiro García-Abadillo y Pedro J. Ramírez. Antes de comenzar, en el camerino, tuve la ocasión de conocer y parlamentar con Casimiro y Pedro J. En un momento les dije a los dos que les habían metido un gol con lo de M. A. Álvarez. Recuerdo que Pedro J, más alto y corpulento de lo que imaginaba, acentuado por un elegante sobretodo de los de Sherlock Holmes, mirando para abajo enfocó fijamente su mirada en mí, y acto seguido, girando su cuello la depositó con la misma intensidad en Casimiro que, con algunos balbuceos, me dijo que cómo podía decir eso, que el inspector era una bellísima persona, que había sufrido mucho con todo lo que pasó…

Yo no lo dudo, pero estoy convencido que el gol se lo metieron por toda la escuadra. Ha pasado mucho desde entonces, pero los medios de comunicación con posibilidades de investigar este asunto, aún podrían remover esas aguas tan procelosas como movedizas. No creo, desgraciadamente, que El Mundo, después de la expulsión de Pedro J. –sin duda, entre otras cosas, por su impermeabilidad absoluta a la falsedad, y, en especial, a la del 11-M- y el mea culpa ya como director de García-Abadillo, al que sólo faltó un auto da fe para renegar de su anterior condición de “conspiranico”, no creo, decía, que El Mundo esté para más aventuras en la búsqueda de la verdad, que, ahora, con Gómez-Bermúdez et alia, deben de ver de cristal paladino.

Pero quizás El Español, el que sin duda será en el futuro “nuestro periódico” –por si acaso yo ya soy un pequeño inversor en el proyecto-, podrá tomar ese testigo. De lo que no me cabe duda es que continuará con ese espíritu, condensado en «aquellas notables palabras» que el historiador José Coroleu recordó de D. Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán en su Historia de Guatemala o Recordación Florida: «Perdone el amor propio, que es Dios primero; y como quiera que no corté la pluma para escribir novelas, sino historia adornada de verdades, no puedo por respetos humanos dejar de decir lo que se salta a los ojos como proposición irrefragable» (José Coroleu, “América. Historia de su Colonización, Dominación e Independencia”, Montaner y Simón, Editores, Barcelona, 1.894, pág. 7).

Qué maravilla sería que El Español rescatara a otro gran español, con el que comenzamos a vislumbrar esperanzados la salida del túnel del 11-M, a Fernando Múgica.

30.- GABILONDO Y EL 11-M (IV) – DECISIÓN VITAL

La Gran Soflama leída por Iñaki Gabilondo (ver el artículo anterior sobre El Tiempo Nuevo) es uno de los documentos sonoros más inquietantes que se haya podido pronunciar en España desde que se inició la Transición. El hecho de que haya pasado totalmente desapercibido (hasta la publicación de mi libro el 11 de Marzo de 2013, y a partir de ahí totalmente soslayado y silenciado), no le resta ni un ápice de su valor intrínseco en nuestra particular “Historia Universal de la Infamia”.

Y digo desde la Transición, porque las propuestas implícitas de de-sustanciación y liquidación de la nación española que lanza a la cara del Gobierno saliente, el mismo autor las equipara a las gestas de la Transición, y para ello exige, no ya colaboración de todas las fuerzas políticas, sino la más estricta “Unidad”, en un “¡Prietas las filas!” en las que se incluiría como estrella invitada a la propia ETA.

Esto, de por sí, es suficientemente inquietante –por no catalogarlo desde el punto de vista moral-, sobre todo teniendo en cuenta que se produce cuatro horas después de los terribles atentados, con el exclusivo propósito de beneficiar a quien los acaba de cometer y, por ende, a todos los que lo utilizan como “agitador” para recoger sus frutos manchados de sangre.

Pero más desasosiego produce aún la velada amenaza que parece vislumbrarse en la segunda parte de la Soflama, cuando hace el siniestro augurio de algo que puede ocurrir –y que para que tenga una carga mayor de ansiedad y suspense no lo nombra- si el Gobierno se entretiene con lemitas de manifestaciones a favor de la Constitución y rehúye el envite que se le está arrojando (lo puedes oír aquí desde el min 3:27 al 3:41):

“… y aquí sí que va, amigos oyentes, sin la más mínima duda, una profecía que verán Uds. cumplida por desgracia, y no sólo antes de las 7 de la tarde, [con gran énfasis, incisivo] antes de las 7 de la mañana de mañana”.

En el citado artículo nos preguntábamos a qué se podía estar refiriendo el locutor de la SER. El hecho es que Aznar, tres horas después, a las 14:30, hizo público su rechazo al envite y a cualquier tipo de componenda con el Terror, de una manera lapidaria:

“No vamos a cambiar de Régimen ni porque los terroristas maten ni para que dejen de matar”.

Y a partir de ese momento empezaron a ocurrir toda una serie de sucesos que supondrían una auténtica “desgracia” para el Gobierno y el PP, con la ocultación del arma del crimen (el explosivo que explotó en los trenes), y la aparición de las pruebas falsas (Kangoo y mochila de Vallecas) que islamizaron un atentado que había sido cometido -por alguien que desconocemos- con las señas de identidad de ETA. Todo ello -la ocultación del crimen y su suplantación- ocurrió en dependencias policiales, de la manera que ya hemos relatado en múltiples ocasiones, y, además, antes de las 7 de la mañana de mañana”, es decir de las 07:00 del día 12, tal y como había vaticinado con una precisión de relojero suizo el periodista estrella del grupo PRISA.

Sin embargo, tenemos que seguir preguntándonos: ¿Se refería esa profecía -que se iba a cumplir irremisiblemente- a esos sucesos, o había algo más, quizás de mayor entidad? Es una cuestión pertinente. En primer lugar, porque el locutor nunca nos ha dicho a qué se estaba refiriendo, y no podemos hacer otra cosa que conjeturar y tratar de encontrar pistas, asociaciones o coincidencias que nos alumbren el camino.

En segundo lugar, porque como ya hemos sugerido en otros lugares, los sucesos relatados protagonistas del Gran Cambiazo -o del Gran Fraude- en la investigación y enjuiciamiento de los atentados se podrían considerar en parte inducidos, provocados, forzados para evitar males mayores. Esto es mucho más patente si tenemos en cuenta, como ya hemos hecho hincapié en múltiples ocasiones, que en todos los escenarios donde tienen lugar los ocultamientos (restos de explosivo y artefactos detonadores en los trenes), las transmutaciones (Titadyn en Goma 2 Eco) y las apariciones –o alumbramientos- (Renault Kangoo y mochila de Vallecas), en todos ellos se encuentran determinados elementos policiales considerados de la cuerda del PP. Sin ir más lejos -entre otras cosas porque desconocemos el eslabón “efectivo” superior en la cadena de las transmisiones de las órdenes que se pudieran haber dado- está presente en todos esos escenarios como la máxima autoridad el Comisario de Seguridad Ciudadana, Santiago Cuadro Jaén, miembro del llamado clan policial del Opus Dei. Sin contar con el asentimiento tácito de la cúpula de Interior, tal y como lo describí en el capítulo 9.5. de Las Cloacas del 11-M.

¿Qué podía, por tanto, haber prendido la mecha con esa rapidez -a las siete horas de los atentados- para provocar e involucrar a los más diversos y dispares estamentos en esa aventurada, incierta y delictiva empresa?

No hace falta ser un asiduo a las películas de cine negro o similares para entender que la amenaza y el chantaje son dos de las armas más eficaces para conseguir torcer la voluntad de las personas. La segunda de ellas, el chantaje, fue sin duda el factor fundamental que explica todo lo que ocurrió después de los atentados, como ya hemos apuntado en los artículos anteriores y trataremos en profundidad al finalizar la serie de las Teorías del 11-M. Es más, desde entonces, el chantaje y su primo hermano, la extorsión -con el señuelo de la corrupción-, se han convertido en el leit motiv, en el auténtico protagonista de la acción –en sentido weberiano- de la política española, como describí en Armas de Extorsión Masiva. En cierto sentido, o en todo, la extorsión permanente que vivimos hoy es la “continuación del 11-M por otros medios”, que diría Von Clausewitz.

Tengo muy pocas dudas, por tanto, que el soporte de los mensajes que se lanzaron en la Gran Soflama no navegaran en esas aguas procelosas.

Pero, ¿y qué decir de las amenazas? ¿Las hubo en el 11-M? Lógicamente, el chantaje en sí lleva aparejado la amenaza de hacerlo efectivo. Pero aquí nos estamos refiriendo a la amenaza pura y dura, aquella cuyo precio, en caso de no cumplirse sus designios, es la propia vida. ¿La hubo en el 11-M?

Esto nos lleva a uno de los artículos que más hemos ponderado de Luis del Pino, Reflexiones acerca de la masacre del 11-M, absolutamente imprescindible para entender el 11-M. Al final del artículo, Del Pino se hacía eco de unas interesantísimas reflexiones de un contertulio de su blog, el Peón Negro “Rolón”, en el que analizaba el sentido de una enigmática sentencia que pronunció en el juicio oral el nº 1 policial en la la lucha antiterrorista, el Comisario General de Información Jesús de la Morena, a preguntas del abogado defensor de Jamal Zougam.

Para enmarcar este pasaje del juicio quiero hacer un inciso. Jamal Zougam fue el principal cabeza de turco del 11-M. No voy a reincidir en todo lo que se ha escrito al respecto (ver capítulo XXIV de mi libro). Lo que sí quiero destacar ahora es que si hay alguna persona que debería de saberlo mejor que nadie, esa es Jesús de la Morena. Ya referí la nula importancia que De la Morena –en la Comisión parlamentaria- otorgaba a los testimonios de los testigos para incriminar a alguien (CI, 3, pág. 102):

«Si usted ha ejercido la judicatura, sabe que las identificaciones… Nosotros somos bastante escrupulosos. Mire usted, tenemos gente identificada que está en libertad; tiene muy poquito valor. Para nosotros, como policías, y más para la Justicia, la identificación es algo más. Quiero decir que la identificación puede poner un poquito sobre la pista».

Esto lo aplicaba al caso de los reconocimientos de etarras que fueron vistos el día 11 en Madrid, para desecharlos. Sin embargo, su criterio no lo aplicó para Zougam, del que no se pudo averiguar ninguna otra “pista”, ningún indicio objetivo que le relacionara con los hechos, tal y como se reflejan en la propia Versión Oficial del 11-M. La cayó la mayor pedrea -42.000 años- solo por los famosos testimonios de las rumanas, que eran contradictorios, no ya con sus propias declaraciones sino, además,  con otros testimonios que situaban a Zougam hasta en tres trenes distintos, lo cual anulaba todas las testificales. Pero estaba claro que “había que condenar y se condenó” a alguien…

Pues bien, desde el inicio de su intervención en el juicio oral el abogado de Zougam acorraló a De la Morena preguntándole inquisitivamente por qué le detuvieron el día 13 si, como el propio Comisario estaba reconociendo, no tenía ningún antecedente. De la Morena, que estaba a la defensiva y sin argumentos, como zanjando el asunto le contestó de esta manera enigmática (ver juicio oral a partir de las 01:44:11 hrs.):

 “… y además le quiero contestar. Yo creo que es la mejor decisión que hemos tomado en nuestra vida.”

Como señala Rolón (puedes ver su comentarios nº 35 y 36 aquí), con esta respuesta el Comisario estaba reconociendo implícitamente que su detención no tenía nada que ver con los hechos, que se trataba de un acto discrecional, de una decisión individual que debería de obedecer a otras razones. El propio juez Bermúdez, cogido fuera de juego, le exigió que aclarase tan sorprendente declaración, a lo que De la Morena añadió lo que constituye el verdadero quid de la cuestión:

“Pues sí. De alguna manera ya se estaban barajando las vías islamistas y, como le decía anteriormente, ya teníamos la presión de que iban a cometer otra atentado.

Para los que han seguido medianamente de cerca los avatares del 11-M con un mínimo espíritu crítico, ya saben que ninguno de los cabezas de turco de la Versión Oficial –ya estuvieran vivos como Zougam o muertos, como los hallados en Leganés (si son de verdad los que dicen que aparecieron en los escombros)- tuvieron nada que ver con los atentados y, por tanto, poco pudieron presionar. Pero demos por buena momentáneamente la Versión Oficial y convengamos que fuera cierta. ¿Por qué sentía esa “presión” el Comisario General? Una presión con un apremio tal que, como ya confesó “anteriormente” en el juicio, refiriéndose al día 12, “todos pensábamos que el reloj jugaba en nuestra contra… iban a volver a atentar” (ver juicio oral a partir de las 00:31:56 hrs).

¿Cómo se puede tener esa presión, nos preguntamos, si el día 12 no sabían quién había ejecutado los atentados? No nos parece esta una reacción normal porque la experiencia nos dice que lo habitual es al revés, que los que están presionados son los terroristas para que no les cojan. Por eso, después de un atentado, y mucho más de esa magnitud, se suelen cerrar todas las vías de escape del lugar del crimen, por tierra, mar y aire, para evitar la fuga, algo -y esto sí que es verdaderamente anómalo- de lo que no hay constancia que se realizara con alguna entidad. ¿O es que a lo mejor sí sabían quién fue y no eran necesarias tomar estas medidas preventivas…?

El hecho es que esa presión, que De la Morena dramáticamente manifestó que la tenían “ya”, y que era “contrareloj”, no tenemos que dudar que existió, aunque resulta muy poco creíble que se estuviera de verdad refiriendo a los “islamistas”, porque como dice con gran tino “Rolón”, en esos momentos no conocían a los “pelanas” que volaron en Leganés a los que endilgaron los atentados. En realidad sí les conocían, porque eran todos confidentes, pero la decisión de involucrarles fue muy posterior, ya en las postrimerías del mes de Marzo.

¿A quién podía referirse pues? Dejo que sea “Rolón”, con sus propias palabras, el que deje planteada la cuestión:

«¿Y si se refería a los verdaderos asesinos, y la detención de Zougam (o la de cualquier moro de atrezzo) fuera una condición impuesta para no cometer otro atentado, tan brutal o más que el del jueves, pero con la misma “profesionalidad”?»

Luis del Pino parece sugerir en el artículo citado que ese podría ser el Plan B, si las cosas no se plegaban al gusto de los autores de la masacre.

¿Era eso lo que se pretendía? Lo desconocemos. Pero sí sabemos dos cosas. La primera, porque el propio Comisario nos lo ha confesado, es que la amenaza de un nuevo atentado era explícita. Y segundo, que para evitarlo tomaron una “decisión” totalmente discrecional –si no arbitraria-: detener a algún morito antes de las elecciones, del día 14, que era -como bien deduce “Rolón”– cuando se pararía “el reloj que jugaba en su contra”.

Esto nos lleva de nuevo al protagonista de esta serie. ¿A qué se refería Gabilondo en la Gran Soflama, en ese capítulo interpretado con ese “espíritu de miedo envuelto en ira” del que hablara “El Divino” Herrera, cuando profetizaba las desgracias que iban a acaecer no sólo antes de las 7 de la tarde, sino antes de las 7 de la mañana de mañana?

Lo dejamos ahí, como otra de las incógnitas irresueltas del 11-M. Pero claro, no podemos por menos de seguir apuntando las secuencias de los acontecimientos. La Soflama ocurre a las 11:35. Ya hemos dicho quién era el destinatario: principalmente José María Aznar. Y el presidente respondió literalmente a las propuestas que se le estaban lanzando -muy probablemente entre bastidores, y por personas interpuestas-, pero, por si tuviera alguna duda, explicitadas públicamente en la Gran Soflama. Y su respuesta fue ¡No!, plantarse:

“¡No vamos a cambiar de Régimen ni porque los los terroristas ni para que dejen de matar!”  

Pero aquí lo más importante y enigmático, cuyo significado me había pasado desapercibido hasta ahora, es ese “para que”. ¿A qué venía esa mención? No parece normal. Ya se sabe que los terroristas si no consiguen lo que quieren van a seguir matando. Pero a ningún político se le ocurre decir que no van a darles gusto “para que dejen de matar”. La mención parece claramente, como toda la frase y toda su comparecencia de las 14:30 del día 11; parece, decía, una respuesta directa a un desconocido interlocutor que le está haciendo unas propuestas cuyo desenlace, de no aceptarse, puede ser letal.

¿Estaba apuntando Aznar a lo mismo que se estaba refiriendo el Comisario General de Información, como intuyó el Peón Negro “Rolón con gran sagacidad? ¿Hubo una amenaza explícita de seguir atentando antes de las elecciones de esas mentes maquiavélicas y criminales autoras del 11-M?

¡Quién sabe! Y dudamos mucho que el expresidente vaya a sacarnos de la ignorancia. Todavía le debe a todos los españoles aclararnos quiénes eran esos autores venidos de desiertos y montañas no tan remotas…

Y con esto damos por concluido este serial, dejando que Gabilondo le ceda el relevo al otro gran protagonista mediático del 11-M, al que fuera director de informativos de la COPE, el supernumerario del Opus Dei José Apezarena.

Dejemos mientras tanto que el irrepetible Iñaki -esperemos- siga apacentando el Tiempo Nuevo…

Hasta pronto.

29.- GABILONDO Y EL 11-M (III) – LA CÉLULA HERMÉTICA

Después del parón veraniego, volvemos de nuevo a la carga.

En el artículo anterior, a mi entender uno de los más importantes para acercarse a las claves ocultas del 11-M (lo puedes leer aquí), incorporé el audio donde se puede escuchar la extraña perorata que Gabilondo pronunció en la terrible mañana del día 11, a la que llamé la Gran Soflama. Como ya indicamos, Gabilondo está más que presumiblemente leyendo un texto, en algunos momentos con gran énfasis, con esa carga amenazante que solo una persona acostumbrada a “crear tensión”, como él, es capaz de anunciar…

El objetivo, la diana, estaba claro: el Gobierno del PP y sobre todo José María Aznar. ¿Pero quién estaba en la trastienda de ese texto fundamental para el devenir de los acontecimientos que configuraron la realidad virtual y procesal del 11-M? Aun siendo una ardua tarea, en la que es difícil vadear el terreno de la conjetura, intentaremos rastrear las pistas que nos puedan aproximar a ese arcano inextricable.

Para ello partiremos de una evidencia en sí misma. Nada de lo que dice un periodista relacionado con el terrorismo es ajeno a sus “fuentes de la lucha antiterrorista”, a sus contactos en el seno de las fuerzas de seguridad y de inteligencia. Los medios de comunicación son cántaros en los que las “fuentes” vierten sus contenidos: informaciones, globos sondas, scoops, desinformaciones o lo que sea. Tampoco deja de ser una evidencia que no necesita demostración las parcialidades que anidan en el seno de las fuerzas de seguridad, bien sean políticas o de cualquier otra índole, secta u organización, a veces tributarias de varias de ellas, como el famoso caso del nº 3 policial en esas fechas, Gabriel Fuentes, afín al PSOE y miembro del Opus Dei.

Pues bien, si volvemos al texto de Gabilondo nos encontramos que no se facilita ningún dato ni indicio sobre los atentados que permitan formular ninguna hipótesis al respecto. Nada. Y sin embargo, se da como segura la autoría etarra. Es un hecho de lo más singular y, como ya hemos sugerido en el artículo anterior, esto sólo es entendible si quien pergeñó ese texto conocía perfectamente la naturaleza de los atentados, independientemente de que estos hubieran sido realizados por la banda o por alguien que se hiciera pasar por ella, o cualquier otra combinación con este binomio.

Pero en vez de datos, lo que contiene el texto es una serie de referencias al pasado – aparentemente abstrusas- y líneas de acción para el futuro que el locutor está impeliendo a seguir. Digo abstrusas, porque el envoltorio enigmático en que están contenidas tienen la clara intencionalidad de pasar desapercibidas para todo aquel para quien no van destinados los mensajes, que no es otro que el Gobierno del PP. Todo ello exhala un tufillo inconfundible para quien ha leído informes u otro material clasificado -o en nuestro caso desclasificado- emanado de las covachuelas de ese mundo que conocemos como “inteligencia”.

Esto nos lleva inevitablemente a otro de los textos más enigmáticos que circularon el día 11, probablemente el más fundamental para el devenir del 11-M, asunto que traté a fondo en el capítulo XII de Las Cloacas del 11-M. Me refiero a la Nota que el CNI mandó al Gobierno a las 15:51 del mismo día 11 sobre la autoría de los atentados, desclasificada por el gabinete en funciones de Aznar el 20 de Marzo (la puedes leer aquí).

A los efectos que ahora nos ocupa, queremos destacar que la Nota presenta una serie de similitudes y coincidencias con el contenido de la Soflama de lo más revelador. Para empezar la apuesta inequívoca por la autoría etarra: «Se considera casi seguro que la organización terrorista ETA es la autora de estos atentados». Y esta apuesta se hace, al igual que en el caso de Gabilondo, sin datos fehacientes que lo avalen: «… a la espera de que la investigación policial extraiga datos concretos y concluyentes».

Otro de los aspectos coincidentes es el destinatario de las misivas. En el caso de la Nota, su carácter “clasificado” no necesita más explicaciones. En el de la Soflama, no reincidimos en lo ya expuesto en el anterior artículo que demuestra que todos sus mensajes y propuestas iban destinados al Gobierno –en concreto a la cúpula de Interior- y, por encima de todo, a José María Aznar.

Los paralelismos no se quedan ahí. Si se cotejan ambos textos se puede percibir una extraña complementariedad, como un mismo propósito perseguido por vías distintas. En la Nota, el CNI, aunque todavía no se sabe quién ha sido, demuestra un conocimiento sobre las intenciones últimas de la banda que cualquiera diría que la encarnara. No vamos a negar a estas alturas, como no lo hemos hecho, que la banda terrorista ETA estaba, y está, absolutamente infiltrada por las Fuerzas de Seguridad. Esa infiltración total, y la extraña manera con la que se le ha mantenido con vida -diríase que practicándole la respiración artificial: con sucesivas decapitaciones de las cúpulas y aparatos logísticos a los que sin solución de continuidad se les reponía al día siguiente-, legitimaban manifestaciones como las que hizo premonitoriamente Julio Anguita el 28 de Febrero de 2004, en vísperas del “operativo” de la Caravana de Cañaveras: «Yo, la verdad, cada día estoy más seguro que la ETA actual está teledirigida por las cloacas del Estado», o las que realizó en 2009 en el programa Sin Complejos de Luis del Pino: «Los servicios secretos, determinados poderes, han podido «ralentizar» su final… Eso lo dije, es una sospecha que tengo, y no me viene de una noche de lucha llena. Tengo personas que me han informado hace años, pero antes del 2004». Pues bien, con estos antecedentes, nos encontramos que el CNI en el apartado 6º de la Nota, el más importante de todos, le da al Gobierno una explicación sorprendente de los motivos y objetivos por los que ETA ha decidido llevar a cabo el magnicidio:

“La precaria situación de ETA y su entramado de apoyo puede explicar que hayan optado por un atentado de esta magnitud. Ni las próximas y multitudinarias manifestaciones de repulsa, ni la difícil situación en que coloca a sus organizaciones afines son un impedimento para que la dirección etarra haya decidido materializar esta acción criminal, persuadida de que pasado poco tiempo serán mayoritarias las voces a favor de una solución dialogada del «conflicto vasco», de modo que puedan conseguir algunas de sus reivindicaciones tradicionales”.

Como todo lo que emana del CNI, es necesario hacer una hermenéutica para poder vislumbrar sus designios ocultos. Lo primero que nos salta a la vista es una flagrante contradicción, aunque, como veremos, esta es solo aparente. ¿Cómo se puede pretender que con esa terrible acción, por mucho que ETA consiguiera llevar a su campo a los nacionalistas después del asesinato de Miguel Ángel Blanco (apartado 4), la banda estuviera “persuadida” que las voces a favor de la negociación política serían “mayoritarias”? Más bien tenemos que pensar lo contrario. El mismo CNI, en el apartado 5, llevando la contraria a este supuesto, destaca que los dirigentes de Batasuna, sin saber quién había sido el autor, ya estaban poniendo pies en polvorosa. Se refiere ese apartado a la famosa conversación que el CNI intervino a las 10:15 de la mañana a Otegui, en la que el batasuno decía: «Si sale alguien por ahí [se refiere a alguien de los suyos] reivindicando esto, estamos perdidos definitivamente. Yo tengo que saberlo cuanto antes porque si es así no puedo volver a mi pueblo. Tengo que marcharme cuanto antes. Necesito saberlo».

Parece, por tanto, poco creíble el diagnóstico del CNI. Es algo que parece evidente, y que todo el mundo tenía clarísimo en ese momento, incluida la propia ETA –como vemos por Otegui-, que si la banda terrorista hubiera realizado ese atentado por sí sola tendría los minutos contados. Y no solo ella, sino la mayoría de sus acompañantes, incluidos los de Perpiñán.

¿Por qué lo dice, entonces? ¿Es que los del CNI son unos pardillos, unos vulgares “anacletos”, como les califican muchos periodistas para ocultar el desasosiego que les produce el no saber nada de lo que hacen, piensan o pergeñan? No seré yo, desde luego, quien caiga en ese fútil desahogo del imaginario colectivo. Muy al contrario. Al CNI, si de alguna manera hay que tomárselo es en serio. Siempre he defendido, por otro lado, que en ese documento se encierra gran parte de la verdad del 11-M, de una manera incompleta y en clave cifrada, si se quiere, pero las pistas principales sospecho que están ahí y, en concreto, en ese apartado 6º.

Para entender esto, hay un aspecto de la Nota que me había pasado desapercibido anteriormente que me parece crucial, y se encuentra en la primera línea del documento: «A continuación se exponen las primeras conclusiones sobre la autoría y las consecuencias de la cadena de atentados terroristas ocurridos en Madrid». Ya hemos contado varias veces la rareza de que el CNI emitiera una Nota a las pocas horas del atentado. Dezcallar así lo reconoció en la Comisión parlamentaria: «No es normal que haga notas… Si hay un atentado terrorista… a lo mejor en vez de hacerlo el primer día lo hacemos el tercero». ¿Se lo pidió entonces Aznar, o fue motu propio? No lo sabemos, pero es probable que fuese lo primero, entre otras cosas porque el presidente debería tener una gran desconfianza en sus servicios secretos y en su director –como ya hemos mostrado en la serie sobre Dezcallar en este blog- y querría blindarse de todas las informaciones que le iban pasando verbalmente teniéndolas por escrito.

Sea como fuere, el CNI le pasó esa nota al Gobierno, que no solo le confirmó en la autoría etarra –con las nefastas secuelas que esto tendría para el PP cuando se decidió darle la vuelta a la tortilla a los atentados-, sino que además añade una guinda que seguramente nadie le había pedido, anunciando que expondrá “las consecuencias” que acarrearán. ¿Por qué? ¿Qué necesidad tenían -si todavía no había extraído «la investigación policial… datos concretos y concluyentes»– de ejercer la labor de pitonisos? ¿Tenían un especial interés de que el Gobierno fuera consciente de que iban a ocurrir determinadas “consecuencias”? ¿No se trataría, más bien, de una advertencia? ¿No estaría, a lo mejor, el CNI describiendo lo que iba a pasar o, incluso más, describiendo el objetivo último de los que de verdad hicieron los atentados?

Esto es más patente si tenemos en cuenta que en todo el texto no se encuentra explícita ninguna de “las consecuencias” que parece que va a anunciar. Solo hay una, y solapada bajo las intenciones que el CNI le atribuye a ETA: que “serán mayoritarias las voces a favor de una solución dialogada del «conflicto vasco». Pero ya hemos visto que es absurdo que ETA pretendiera eso con una terrible matanza. Pero no lo es si quien hizo el atentado lo hizo con las señas de identidad de ETA –con “la firma” de ETA, que diría Dezcallar- y, de alguna manera pudiera implicar al Gobierno, por encontrarse envuelto en alguna operación paralela, como la que contó Fernando Múgica en su Primer Agujero Negro. En diferentes lugares hemos hablado de esta posibilidad, y todavía tenemos pendiente desarrollar esta hipótesis dentro de la serie de las Teorías del 11-M. Pero mientras tanto, nos quedamos con algo que nos parece evidente: esa “consecuencia” a la que alude el CNI es la realidad de lo que estaba ocurriendo… y de lo que iba a ocurrir.

La clave está en la palabra “mayoritarias”. El CNI conocía perfectamente las conversaciones iniciadas a finales del año 2000 entre Jesús Eguiguren -en nombre del PSOE- y el entorno de ETA, precisamente para encontrar y favorecer “una solución dialogada del «conflicto vasco»” en la que, como se decía al final del apartado 6 de la Nota, ETA pudiera “conseguir algunas de sus reivindicaciones tradicionales”. Estaban en el mismo barco. Teóricamente, si hubiera habido una autoría exclusiva de ETA, el PSOE tendría obligatoriamente que bajarse y hacer una piña constitucional con el PP. Pero la sugerencia que hace la Nota es que esto no es así, porque los atentados –en la tortuosa manera que hemos apuntado- se hicieron para conseguir esos efectos. Y la demostración de ello es todo lo que ocurrió a partir de entonces con la legislatura de Zapatero, en la que la negociación política con ETA y el blanqueo internacional de la banda se convirtió en el asunto monotemático del nuevo gobierno.

Pero no solo eso. Y aquí nos topamos de nuevo con Gabilondo. La principal demostración de todo lo que llevamos dicho es que la Gran Soflama, además de las similitudes apuntadas más arriba con la Nota del CNI, recoge punto por punto, asumiéndolo como si fuera un auténtico programa electoral, todo el apartado 6º, utilizando incluso las mismas palabras, lo cual nos induce a pensar que detrás de ambos textos se encuentra la misma mente maquiavélica, moviendo los hilos de ese siniestro guiñol.

Lo que para ETA, según el CNI, no era un impedimento el que se celebraran multitudinarias manifestaciones de repulsa”, en Gabilondo es una recomendación conminatoria para no seguir por esa vía: “No vale una respuesta digamos convencional, asistir a unas manifestaciones multitudinarias. Recordemos, además, la airada profecía que lanza, “que verán Uds. cumplida por desgracia… antes de las 7 de la mañana de mañana”, si el Gobierno de Aznar sigue escurriendo el bulto enredado en asuntos como el “lema de la manifestación”.

No, en la Gran Soflama se pide un “cambio de página”, el TIEMPO NUEVO, que básicamente consiste en la negociación política con ETA y todo lo que ello lleva aparejado de transformación de la nación española, para lo cual pide políticos que sean capaces de afrontar ese “desafío” como los de la Transición, que elaboraron “una Constitución que nos desconcertó a todos por haber sido capaz de unir posiciones políticas clamorosamente divergentes”. Lo que Gabilondo está leyendo en el fragor de la mayor matanza terrorista de nuestra historia, trata, ni más menos, de la refundación de la nación española en comandita con esos terroristas a los que atribuía en ese momento los atentados, pero eso sí, exigiendo además la “unión”, la “unidad” de todas las fuerzas políticas, eso que en la Nota del CNI son las voces “mayoritarias”, y en la Soflama la “Política Mayor”. Otra curiosa identidad de conceptos y vocablos que nos estaría revelando un mismo origen…

Es de resaltar, como relaté en un artículo sobre las intrigas que tuvieron lugar en la mañana del 11-M (ver aquí), que Dezcallar reconoció en su libro de ¿memorias? que la Nota se empezó a pergeñar en la reunión que mantuvieron los expertos del CNI a partir de las 10 de la mañana del día 11. El diplomático mantuvo la versión de que se transmitió al Gobierno al las 15:51. Pero ya hemos visto, gracias a la precisión de nuestro contertulio Belga, que el Ministerio del Interior manifestó en su Informe que esto debió de ocurrir en una franja horaria entre las 12:00 y las 13:30 (ver doc. Nº 1 de la Cronología). Es decir, que los términos y el contenido de ese texto estaban ya prácticamente cocinados cuando Gabilondo leyó la Soflama a las 11:30.

Cabría pensar, incluso, que gran parte de la Nota –y por ende de la Soflama- pudieran estar ya formuladas con anterioridad a los propios atentados. La complejidad y el alcance político de lo que ahí se dice, unido a las intrigas y movimientos subterráneos previos a los atentados en los que todas las Fuerzas de Seguridad y el Gobierno esperaban que iba a ocurrir algo –y es difícilmente pensable que algunos no lo supieran a ciencia cierta- permiten hacer esa conjetura. Desde luego, si algunas impresiones nos pueden transmitir ambos textos no son la imprevisión ni la improvisación ninguna de ellas. Pero dejemos de momento esta inquietante sospecha.

Lo que no podemos dejar de preguntarnos, en cualquier caso, es quién, o qué facción o facciones del CNI, pudiera ser el autor intelectual de la Nota. Recordemos de nuevo la revelación de Fernando Múgica (q.e.p.d.) en su Primer Agujero Negro:

«Lo que el Gobierno no conoce es que ya en esos momentos (se refiere a las primeras horas del día 11) se han puesto a trabajar duramente un grupo de mandos policiales y algunos agentes del CNI, de la cuerda más dura y leal al Partido Socialista, para informar a sus dirigentes de todos los detalles que puedan conducir la situación en beneficio propio. Son los mismos que consiguen que cambie de manos la investigación y que la controlarán desde ese momento. Se forma un equipo hermético que deja de lado a la Guardia Civil y que ralentiza las informaciones que se pasan al CNI. Llaman, sin embargo, cada pocos minutos a una célula del PSOE que obtiene así información privilegiada, lo que les permite montar una estrategia eficaz contra el Gobierno».

La descripción de Múgica no nos sorprende en lo más mínimo. El 11-M fue un auténtico Golpe de Estado para cambiar el rumbo de España, y ese golpe engloba no solo a los atentados, sino, además, al putsch  de carácter político, mediático y policial que tomó el relevo acto seguido, algo que solo se podía orquestar desde una “célula hermética”, desde un auténtico Estado Mayor que centralizara y coordinara todas las acciones para conseguir el fin perseguido, el cual se logró con creces. Una célula en la que con toda probabilidad estarían personajes omnipresentes en esos días que están en la mente de todos. No queremos dejar de constar que la citada célula no tenía por qué tener relación con los atentados, aunque el grado de conexión, si lo hubo, es un extremo que desconocemos por completo.

¿Y dónde situamos la Nota del CNI? ¿A qué carta jugaban nuestros servicios de inteligencia, dirigidos por un diplomático del que ya hemos glosado ampliamente en anteriores artículos sus afinidades electivas? A nuestro entender, viendo las sintonías que hemos detectado con la pieza intelectual fundamental del Golpe de Timón que se dio en esos días: la Gran Soflama leída por Gabilondo, la que marcó la Hoja de Ruta que se seguiría hasta hoy (con las resistencias que ya hemos comentado múltiples veces de Mariano Rajoy para adoptar el Reformatorio Constitucional implícito en ese itinerario, lo cual explica su persecución por tierra, mar y aire); pues bien, teniendo en cuenta todo esto nuestra impresión es que determinados y destacados componentes del Centro, quizás “mayoritarios”, como en el apartado 6º de la Nota, deberían de ser una parte fundamental de esa “célula”, aunque, eso sí, poniendo en juego todo tipo de transversalidades.

En mi libro, en el cap. 12.3. interpreté que, teniendo en cuenta los “recados” y ofertas indeclinables que José María Aznar debió de recibir esa mañana, destacando con luz propia la Soflama de Gabilondo, “el críptico mensaje contenido en el apartado 6 de la Nota podría leerse, alternativamente, como la confirmación de que el envite que pudiera estar recibiendo iba totalmente en serio”. No tengo nada que añadir a la autocita. Si acaso eso de que “quien avisa no es traidor”, o a lo mejor sí…

No obstante, y acabando ya, quiero resaltar que el adjetivo “hermético” utilizado por Múgica puede haber dado lugar a cierta confusión, si no a desviarnos de la auténtica problemática. En el 11-M, como siempre repitió el ilustre y malogrado periodista “nada es lo que parece”. La célula que se formó no creemos que fuera como las “mónadas” de Leibnitz, entes autosuficientes que no tenían puertas ni ventanas. No. El supuesto hermetismo nos induce a caer en maniqueísmos del tipo PP contra PSOE, o si ha sido Titadyne ha sido ETA y si ha sido otro explosivo entonces islamistas, antagonismos y falsos dilemas que nos presentan interesadamente como señuelos para que nos definamos y fijemos en un polo ficticio que nos impida ver y acercarnos a la realidad, a lo que de verdad ocurrió, y a los entes, que no tenían nada de ficticios, que manejaban los hilos.

Esto lo entenderemos mejor cuando inauguremos una nueva serie en la que tendrá un papel protagonista el periodista que dirigió los servicios informativos de la COPE en esos días aciagos, el destacado miembro del Opus Dei José Apezarena.

Pero antes tenemos que despedirnos de Gabilondo con un último artículo, que dejaremos para dentro de pocos días.