12.- LAS MEDIAS VERDADES DE DEZCALLAR (IV) – TITADYNE

Otra de las grandes revelaciones de Dezcallar, que también se calló en la Comisión parlamentaria, tiene aún más calado que lo de Rubalcaba. En su libro (Valió la pena, pág. 265) nos está relatando que los expertos en terrorismo del CNI se reunieron a las 8:30 del día 11 y añade: «A las 10:00 me encontré con todos ellos y, basándonos en los pocos datos disponibles, entre ellos fundamental que el explosivo utilizado había sido Titadyne –como nos dijo la Policía a primera hora de la mañana-, llegamos a la conclusión inicial de que el atentado había sido, con toda probabilidad, obra de ETA». Más adelante insiste en el asunto y le dedica incluso un capítulo: “La Policía nos dijo que era Titadyne”.

Esto tiene mucha más gravedad que el silencio de sus compadreos con Rubalcaba. Para situar al lector, en la Comisión de Investigación uno de los asuntos estrella fue la información que a las 12:45 del día 11 dio por teléfono Santiago Cuadro Jaén (Comisario General de Seguridad Ciudadana) a Pedro Díaz-Pintado (Subdirector General de la Policía), que estaba en la reunión de la cúpula de Interior, y en la que Pintado anotó y pronunció en voz alta las palabras que oía de Cuadro sobre lo que había estallado en los trenes: Titadyne con cordón detonante, el explosivo reforzado normalmente utilizado por ETA. En la Comisión Cuadro Jaén lo negó, asegurando que dijo “dinamita con cordón detonante”. Ya analicé en los capítulos V y VIII de Las Cloacas del 11-M la inverosimilitud de la declaración de Cuadro Jaén y a ello me remito.

La cuestión entre ambos policías quedó en un mero rifirrafe y el asunto se tapó y se dejó pasar porque -no hay pecar de ingenuos- la decisión de que no podía ser Titadyne se tomó ya desde el mediodía del día 11, para lo cual la Versión Oficial, por medio de Cuadro Jaén y su subalterno, el jefe de los Tedax Sánchez Manzano, nos vendieron que los primeros análisis de los explosivos se obtuvieron a las 14:30 con el resultado de que era una dinamita de la que no se podía saber la marca pero que no era Titadyne (algo absurdo porque si el Titadyne es una dinamita ¿cómo puede no saberse de qué marca se trata pero sí la marca que no es?). Por supuesto, contraviniendo los protocolos policiales no enviaron esos restos de explosivos al órgano competente, el CSI de nuestra policía, la Comisaría General de Policía Científica, para que se averiguara lo que ellos dijeron que “no podían averiguar”. Ya veremos la falsedad de esto último.

La jugada era clara: no investigar más lo que explotó en los trenes -el verdadero y único escenario del crimen- y trasladar la investigación a otros escenarios –el complejo policial de Canillas (Renault Kangoo) y la Comisaría de Puente de Vallecas (la mochila de Vallecas)-, donde fue “apareciendo” a lo largo del día y de la noche, como por arte de birlibirloque, el arma del crimen de la Versión Oficial, la dinamita GOMA 2 ECO.

Por todo esto la omisión de Dezcallar en la Comisión –cinco días después de la comparecencia de Cuadro Jaén- es especialmente grave, porque con su revelación le hubiera sido más difícil a la policía – a la que el diplomático “implica” como Cuerpo al no concretar el origen de la información- seguir con la tomadura de pelo de que no habían dicho lo que habían dicho inequívocamente. Y por otro lado confirma lo que ya demostré en mi libro, que los primeros análisis de los explosivos no fueron realizados a las 14:30, sino «por la mañana», como reconoció tres años después en el juicio, precisamente, la perito Tedax nº 17.632 que realizó esa análisis (vid. Juicio Oral, la hora 02:50:19). Inexplicablemente, los abogados de las defensas y las acusaciones particulares dejaron escapar este testimonio que por sí solo desmontaba toda la Versión Oficial. Para más inri, las placas de esas analíticas que hubieran certificado los resultados, contraviniendo todos los usos establecidos, fueron arrojadas al cubo de la basura, como reconoció con desparpajo la perito 17.632 cuando le preguntaron si las conservaban: «Evidentemente no» (Juicio Oral, la hora 03:47:04).

Tan evidente como que el resultado de esa analítica era el explosivo Titadyne –si no no se hubiera montado esa parafernalia de transgresión masiva de protocolos policiales-, tal y como se demostró tres años después en la pericial de explosivos del juicio oral, aunque la Sentencia sacó las conclusiones contrarias a la lógica del caso, en un acto que en cualquier país con separación de poderes me imagino que sería considerado como una prevaricación mayúscula (vid. el libro fundamental del perito de la acusación particular, el ingeniero químico Antonio Iglesias, “Titadyne”, y el cap. X de mi libro).

Ahora bien, si el jefe de los espías es un defensor de la Versión Oficial, ¿por qué reabre un caso que todo el Régimen del 11-M había cerrado a cal y canto?, bien visible por los carpetazos que se dieron a todas las iniciativas para averiguar el “arma del crimen” que las Víctimas del 11-M -y en especial Gabriel Moris y su mujer Pilar Crespo- habían intentado a lo largo de los años. Es un misterio, pero haré dos reflexiones al caso. La primera es que con los antecedentes de la manera escandalosa con que se impartió “justicia” –indudablemente para el 11-M a la diosa se le quitó la venda para que mirara por donde tenía que mirar- está claro que sus “nuevas” revelaciones no iban a tener ninguna repercusión de índole procesal que pudiera reabrir la causa del 11-M.

La segunda reflexión tiene que ver con la peculiar manera de neutralizar al contrario que tiene el Poder -de la índole que sea-, mediante el aviso, la advertencia o, si procede, la “oferta indeclinable”. ¿Estaba señalando o advirtiendo a alguien el exdirector del CNI? Y si fuera así, ¿quién podría ser el destinatario?

En el citado capítulo “La Policía nos dijo que era Titadyne” deja a los pies de los caballos a Sánchez Manzano, que dijo en su libro que los TEDAX sabían desde las 8:30 que no había estallado Titadyne. Y cita el incidente de su jefe, Santiago Cuadro Jaén, con Díaz Pintado. A Cuadro Jaén, miembro del Opus Dei, se le encuadra en el clan policial de “Valencia”, que encabezaba el que fue Director General de Policía y también miembro del Opus, Juan Cotino.

¿Estaba señalando a estos personajes? No tenemos ni idea. Pero si fuera así el lector se preguntará qué sentido podría tener esa advertencia, teniendo en cuenta que iba dirigida a personas que no sólo aceptaron la Versión Oficial en el asunto de los explosivos, sino que además fueron sus artífices. Es por eso que pensamos que el destinatario podría ser alguien de más rango. ¿Astarloa? ¿Acebes? ¿Aznar? ¿Todos ellos? Pudiera ser. Pero para ver la consistencia de esta hipótesis conviene hacer alguna consideración adicional.

Como ya reflejé en mi libro, los artífices de la Versión Oficial fueron expertos en crear “falsos dilemas”, para polarizar a la población -neutralizándola por medio del enfrentamiento- y así impedir que se pudieran plantear otras posibilidades. Dos fueron los principales señuelos. El primero que los autores o fueron de ETA  o islamistas; y el segundo que si el explosivo era Titadyne el autor era ETA y si no islamistas. Ya vimos que Astarloa (cap. 2.4.), como si fuera un aviso para navegantes, introdujo en la Comisión una cuña desestabilizadora que impuso el respeto, es decir el silencio, en el resto de comisionados: «No tengo el más mínimo a priori sobre ninguna de las hipótesis, que es quien haya sido…. para llegar a saber quién ha sido no descartar nada…, hay que llevar hasta sus últimas consecuencias todas las líneas, se llamen ETA, Al Qaeda, servicios secretos terrorismo de estado, se llame lo que se llame».

Pues bien, hace unos días nuestro contertulio Ralf nos recordó lo que dijo Dezcallar en la Comisión sobre el Titadyne, algo de enorme trascendencia que me pasó desapercibido: «La gente dice: si es Titadyne es ETA. No. Si es Titadyne no es ETA. Si es Titadyne lleva la firma de ETA» (CI, pág. 43). Como decía Ralf, es de Perogrullo. Pero hay que preguntarse: ¿Por qué hizo Dezcallar esa distinción desmontando el “falso dilema”? ¿Por qué sembró la duda sobre quién pudo estar detrás si el explosivo utilizado hubiera sido Titadyne? ¿No estaría apuntando a la posibilidad, en la línea de Astarloa, de que alguien que no es ETA –o en colaboración con ella y no precisamente islamista- hubiera utilizado sus “señas de identidad”, como he sostenido en diferentes lugares (vid. cap. 27.5. y en EL TIEMPO NUEVO – Gabilondo)? ¿Y si fuera así, a quién se podría estar dirigiendo?

Para responder a estas preguntas creo que deberíamos ponernos en situación, y para ello expondré lo que consideré la hipótesis más consistente de la autoría de los atentados.  Tenemos la firme convicción de que algo muy turbio ocurrió en los prolegómenos del 11-M con la lucha antiterrorista. Fernando Múgica, en su imprescindible primer Agujero Negro nos hizo una gran revelación: «las Fuerzas de Seguridad le van a dar (a Aznar) una gran satisfacción que a la vez servirá como una última catapulta electoral para arrasar en los comicios: la captura, de golpe, de toda la cúpula de la banda y de prácticamente todos sus comandos operativos conocidos… Se ha elegido cuidadosamente la fecha del gran golpe: la noche del viernes 12 de marzo… Las Fuerzas de Seguridad han trasladado al Gobierno, en las últimas semanas, su preocupación al considerar que ETA puede intentar un atentado salvaje que irrumpa de forma determinante en la campaña electoral».

Todas las declaraciones de la cúpula policial en la Comisión y el Juicio Oral coinciden en que esperaban ese atentado para esas fechas, pero cuando ocurre –un día antes de la fecha prevista para la desarticulación de la banda- no dan crédito a que haya sido ETA porque la tenían totalmente controlada. Por eso, el máximo responsable de la lucha antiterrorista, el Comisario General de Información, Jesús de la Morena, el día 11 por la mañana pone una condición para creerse que ha sido ETA: «…entonces hay que ver por qué ha podido ser, si es que ha entrado un dirigente que no conocemos y ha decidido una acción de esa naturaleza» (CI, pág. 80).

Es decir esperaban una acción de esa naturaleza, pero no se la creen cuando ocurre. ¿Por qué? Precisamente porque no tenía que ocurrir, porque esa “acción” pensaban que la tenían controlada y la iban a abortar, con la desarticulación global de la banda prevista para la noche del día 12. De alguna manera, se podría considerar que esa acción estaba teledirigida desde las “cloacas” del Estado afines al Gobierno. Por eso, me preguntaba yo si detrás de “ese dirigente que no conocemos” se encontraba algo de mucho más calado, una traición, un juego macabro de dobles agentes en el seno de la lucha antiterrorista, en el que “cloacas” enemigas del PP de Aznar se la jugaron adelantando el atentado un día, pero dejando expuesto al Gobierno y sus Fuerzas de Seguridad por las pistas que pudieran haber dejado por el camino en su “acción” particular (vid. caps. 2.3.1.1. y 27.5).

Es muy relevante a este respecto las preguntas que se hacía Luis del Pino en un artículo también imprescindible: «¿Por qué el PP se ha sumergido en el silencio? ¿Por qué determinadas personas del PP han contribuido incluso a hacer circular determinadas intoxicaciones absurdas? ¿Se debe, quizá, a algún tipo de imposición? ¿Está operando algún tipo de chantaje? ¿Puede ser que alguien le vendiera al PP, antes del 11-M, esas operaciones cebo de Chamartín, Baqueira y Cañaveras como si fueran la panacea con la que asestar el golpe definitivo a ETA y ganar de calle las elecciones (cuando en realidad lo que se pretendía era justo lo contrario), de modo que el PP quedara imposibilitado para siempre de hablar de lo que “verdaderamente” sucedió el 11-M, bajo amenaza de sacar los datos que demostraran que esos falsos atentados de ETA se organizaron con conocimiento del gobierno y que sugirieran que el 11-M podía ser, por tanto, otra operación similar, “pero que se les fue de las manos”.

Del Pino se hacía eco de la detención del aparato logístico de ETA ocurrido el día 2 de Abril, un día antes de Leganés y el mismo día del conato de atentado fantasma en las vías del AVE en Mocejón, asunto que amortiguó e hizo pasar desapercibido la operación contra ETA. Hay que resaltar que esta era una parte de la operación global de desarticulación de la banda del día 12, ya dejada sin efecto por razones obvias. ¿Quién había en ese comando logístico? Esto nos dice Del Pino: «¿Alguno de los detenidos en aquella doble operación era confidente nuestro? Tal vez. ¿Participó ese aparato de logística en los cebos colocados por ETA antes del 11-M? Forzosamente».

Nos imaginamos que si la suposición de Del Pino (desconozco los datos que le indujeron a hacer esas conjeturas, pero me imagino que son de peso) fuera cierta, esa operación se llevó a cabo para poner a buen recaudo a ese infiltrado –o infiltrados- de las fuerzas de seguridad en el aparato logístico de ETA y sacarlos de la circulación. Pero si esto fue así, entonces estos infiltrados “participaron” en la confección de las bombas de esos “cebos” o “señuelos” de ETA que fueron Chamartín, Cañaveras y, sobre todo, Baqueira-Beret. Recuérdese que los etarras detenidos en Cañaveras, confesaron en los interrogatorios, como reflejaron los medios cinco días antes de los atentados, que las 12 mochilas-bomba preparadas que no utilizaron en Baqueira-Beret, estaban listas para ser utilizadas. Y el día 11 hubo 12 bombas en los trenes (Vid. Acebes, CI, pág.15).

¿Fueron esas las bombas del 11-M? Puede ser que sí, o puede que fueran otras. Pero, en cualquier caso, lo que sí parece fuera de toda duda es que llevaban, como poco, Titadyne, es decir que llevaban las “señas de identidad” de ETA, o, en lenguaje de Dezcallar, su “firma”. Y en mi opinión se utilizó ese explosivo porque quien adelantó los atentados quería que el Gobierno y sus Fuerzas de Seguridad creyeran que era ETA la autora, porque si no, ninguna de las pistas que habían dejado con la “acción controlada del día 12” y la eventual implicación de los infiltrados en el aparato de ETA podía ser utilizado como moneda de cambio transaccional para los fines de neutralizar al Gobierno. Y esto pudo ocurrir con ETA como ejecutora, o no, pero, en cualquier caso, con la “inteligencia” de unas cloacas enemigas del Gobierno de Aznar como directoras de esa criminal operación con la “firma” o las “señas de identidad” de ETA. Cloacas en las que pudo haber aporte de inteligencia y logístico foráneo –más bien del norte-, pero siempre con un papel primordial vernáculo.

Puede que no fuera esto lo que ocurrió en el 11-M. No sabemos lo que ocurrió de verdad. Pero la hipótesis que acabo de exponer, como ya hice en el cap. 27.5, es la que considero más consistente con los hechos que conocemos. Es también la que mejor explica las ofertas transaccionales del TIEMPO NUEVO que recibió el Gobierno en esa mañana del día 11. Y la que mejor explica, también, el cambiazo que se dio a los atentados cuando Aznar se plantó al mediodía diciendo que “no se iba a cambiar de Régimen porque los terroristas maten ni para que dejen de matar”, que no había transacción ni negociación ni nada que se le pareciese. Si hubiera accedido a la componenda, los atentados se habrían atribuido a ETA, y el Gobierno habría accedido a la negociación por mor de la Paz, etc, es decir, que se habría llegado a la situación actual en que se encuentra el país –al borde de la secesión-, pero un poco antes, y con menos virulencia.

Al cerrarse Aznar en banda -quizás porque no era consciente de las bazas letales que tenían los verdaderos autores contra su Gobierno y contra un sector de las Fuerzas de Seguridad afines al mismo- se desató el mayor conflicto civil que ha vivido España desde la guerra civil, una guerra civil de baja intensidad, pero digna heredera de la del 36. Fue en ese momento, el mediodía del día 11, cuando se decide ir a muerte contra Aznar, y cuando se decide cambiar el signo de los atentados para echarle la culpa por la guerra de Irak y por haber mentido. En ese torbellino se ven arrastrados elementos de las fuerzas de seguridad afines al Gobierno, que son los que precisamente llevan a cabo la ocultación del arma del crimen, el Titadyne que estalló en los trenes, y los que colaboran con otros sectores menos afines –o enemigos- en la suplantación de los atentados, con las reivindicaciones falsas (Abu Hafs, video día 13, Web Noruega, Mensaje al Pueblo Español, Leganés…) y la pruebas falsas que van apareciendo: Renault Kangoo, mochila de Vallecas, Skoda Fabia… Y en ese torbellino también se ve arrastrado el Gobierno, que cedió…

Esta es la intrahistoria, lo que de verdad ocurrió en esos tres días de Marzo, y no el manido lugar común de que Aznar gestionó mal la crisis, como nos repiten las terminales mediáticas del Régimen, los Rubalcabas y ahora el exjefe de los espías, indudablemente para desviar la atención del foco principal. En eso, al menos, Aznar no se engañó, y dejó bien claro la inutilidad de haber convocado el pacto antiterrorista, como le criticaron (incluido hoy Dezcallar): «Tengo muchas dudas de la utilidad de haber convocado ese pacto con todo lo que ahí pasó, porque la campaña de manipulación, la campaña de intoxicación, de insidias y de calumnias estaba a punto de arrancar. Dudo mucho que ni siquiera se hubiera acudido a la convocatoria de ese pacto» (CI, sesión 21, pág. 10).

Este es el contexto en el que se puede entender la sutil distinción con que se pronunció rotundamente Dezcallar en la Comisión parlamentaria y que expongo de nuevo, como un silogismo, porque no cabe duda que lo es, y además irrebatible:

  • La gente dice: si es Titadyne es ETA.
  • No. Si es Titadyne no es ETA.
  • Si es Titadyne lleva la firma de ETA

Por todo ello, la extemporaneidad de la revelación tardía del exdirector del CNI de que la policía les contó a primera hora de la mañana que era Titadyne, aparte de la gravedad que supone haberlo sustraído al conocimiento del Parlamento, el poder vicario de la soberanía nacional, a mí me suena como un recordatorio destinado “a quien pueda interesar”… ¿Tendrá algo que ver este reciente arrebato de sinceridad –al igual que todo el libro- con la inquietud que parece producir en determinados círculos de poder la eventualidad que ante la debacle inminente del PP, José María Aznar intente reconducir la situación para recuperar las esencias que nunca debería haber abandonado su partido, algo inadmisible para los administradores del Régimen del 11-M?

Pudiera ser. Lo que desde luego no me creo es que, como dice ahora Dezcallar, esa fuera la razón principal por la que sacaron la famosa Nota de las 15:51 imputando la autoría con casi total seguridad a ETA: «Nuestra nota privilegia la autoría de ETA… en aquellos momentos creíamos que lo había explotado en los trenes era Titadyne» (ibíd. pág. 268). En la edición de papel de Las Cloacas del 11-M dediqué 24 páginas a analizar esa nota y alguna otra del CNI. Tengo la convicción de que si el CNI la escribió era porque sabía ya, en ese momento, quien era el autor de los atentados. Y estoy convencido, también, que en esa Nota se encuentra la clave del 11-M, tanto por lo que dice como por lo que no dice.

Y desde luego, como se puede apreciar, no nombra al Titadyne para nada, lo cual no quiere decir que no lo supieran, y además a ciencia cierta. El CNI está dentro de la Policía, como está dentro de la Guardia Civil. El rittornello de Dezcallar de que al CNI se le había apartado de la investigación “operativa”, y que le llegaba la información con retraso es, por tanto, una boutade. El que no les invitaran a los gabinetes de crisis, o las reuniones conjuntas, no quiere decir que el CNI quedara desde ese momento incapacitado para ejercer su razón de ser: espiar e informarse de todo antes que nadie. De la misma manera que Dezcallar dijo en la Comisión que no es lo mismo que los políticos dijeran que había sido ETA a que lo dijera el CNI, tampoco es lo mismo que le digan al primero que pasa que ha sido Titadyne a que se lo digan al CNI. La Policía no puede engañar al Centro Nacional de Inteligencia…

¿Por qué no se nombra entonces en la Nota al Titadyne, cuando ahora reconoce que era la razón principal para emitirla? La clave para entenderlo la tenemos en un detalle fundamental: la hora de su emisión, las 15:51, apenas hora y media después de que en la Unidad Central de los Tedax salieran los análisis de los restos de explosivos de los trenes en los que se da el Gran Cambiazo diciendo el absurdo de que no se puede saber la marca de la dinamita, pero que no es Titadyne. Y es de lo más significativo que la Nota comience diciendo que «se exponen las primeras conclusiones sobre la autoría… a la espera de que la investigación policial extraiga datos concretos y concluyentes». Es decir que tiene toda la apariencia de que sabían que se estaban realizando esos análisis y muy probablemente los conocieran ya, o, visto de otro modo, da toda la impresión de que estuvieran al tanto cuando le enviaron la misiva al Gobierno del giro copernicano que se estaba dando a la “investigación” policial.

¿A que estaba jugando entonces el CNI? ¿Al ratón y al gato? ¿A verlas venir? ¿A las dos cosas a la vez? Eso me gustaría saber. A lo mejor, en un futuro no muy lejano, a Dezcallar le entra un nuevo arrebato de sinceridad y nos cuenta las otras medias verdades que, a lo mejor, le ha faltado por contar. Es lo que tiene lo de los espías, que nunca se sabe cuándo acaba la noche y cuándo comienza el día…

Nos despedimos por hoy. En el próximo capítulo le tocará el turno a la Renault Kangoo. Hasta pronto.

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56 comments

  1. Ignacio: el artículo de La Razón es perfectamente válido en lo fundamental. Lo que pasa es que cuando el autor lo escribió, recién ocurrido el accidente, aún no se había hecho público el deficiente estado de las instalaciones de seguridad .

    Cuando se dice:

    «En la zona del accidente, esta línea está dotada del sistema de seguridad ASFA (Aviso de Señales y Frenado Automático), que se basa en unas balizas situadas entre ambos carriles que informan al maquinista de las órdenes dadas por la señalización y de las restricciones impuestas a la marcha. Si el maquinista no actúa en consecuencia pasados unos segundos, el sistema actúa directamente sobre el freno de emergencia».

    Todo es cierto. lo que pasa es que la baliza que habría actuado sobre los frenos del tren al entrar en Santiago no existía, no se había instalado nunca, por lo que difícilmente podía actuar.

    Así se entiende también el párrafo:

    «la velocidad inadecuada del tren, que no impidieron ni el maquinista, ni su ayudante, ni las balizas ASFA de la vía, ni los receptores ASFA del tren, ni los frenos que debían haber accionado todos ellos».

    que es cierto en cuanto a la actuación humana, y en la actuación de una baliza que debiera existir, pero que no se había instalado.

    Esa baliza fue rápidamente instalada después del accidente, con lo que éste no podría volver a ocurrir-

    Todo ello está detallado e ilustrado en los enlaces PDF que lamentablemente y al parecer no funcionan, y no sé por qué:

    file:///C:/Users/Annie/Documents/Alvia%20730%20en%20Santiago.pdf

    file:///C:/Users/Annie/Documents/El%20accidente%20de%20Santiago.pdf

  2. Gracias por la explicación, Lesconil.

    Si es así como tú dices, entonces no veo ningún conato de atentado terrorista.

    Otra cosa, como dices, es la responsabilidad de RENFE, inconmensurable, mucho mayor que la del maquinista, y siempre habría que investigar las razones por las que no se puso un sistema de seguridad, independientemente de las prisas, en un lugar tan crítico

  3. Cuando tenga tiempo os contesto, que el régimen opusino no me deja tranquilo con su acelere tras la detención del cura opusino ordenada por el Papa.

    Adelanto que los textos mismos se refutan a sí mismos.

    Tan solo te dejo una cosa, Ignacio, para que veas como pudieron cometer el sabotaje. Lo cuenta hace un par de días Apezarena:

    “El centro de ciberseguridad detecta debilidades en el AVE frente a hackers
    Piratas informáticos pueden enviar órdenes falsas al tren, simular balizas y detener el servicio”

    http://www.elconfidencialdigital.com/seguridad/ciberseguridad-detecta-debilidades-AVE-hackers_0_2591740807.html

    Os tengo dicho que hay que leer el medio del opusino Apezarena a diario. Es básico. Lo confiesa casi todo, con el señor Fuentes mediante.

  4. El plurimundial omnisciente y omnipresente Señor Fuentes es “fuentes de la lucha antiterrorista”, “fuentes solventes”, “fuentes bien informadas”, etc, etc.

  5. caramba, por un momento pensé que iba a ser una fuente verdadera, de esas que inter-conexionan, si no ligan. Aunque seguro que esa ínter-ligazón se acopló perfectamente en la tarde del día 11…

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